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Somos personas ejecutivas

La psicóloga María Eugenia Herrera publica este artículo en el blog de Neuropsicología y Salud de la Consulta, en el que explica en qué consisten las funciones ejecutivas, su localización y las dificultades que pueden derivarse de problemas en dichas funciones.



En nuestro día a día afrontamos distintas situaciones que se nos presentan, son esos “micro” problemas, retos o acertijos, como esperar el metro cuando tienes prisa, responder a tu jefe, intervenir en una clase, prestar atención en una conversación, que son tan cotidianos y, de normal, solucionamos de manera casi automática que ni siquiera nos percatamos de ellas. Además, estas situaciones tienden a evolucionar y complejizarse a medida que nos desarrollamos como adultos, y nuestra capacidad de respuesta crece con ellas, extrapolándose a los estudios, trabajos, decisiones financieras y morales (1). Comúnmente se ha pensado que dichas soluciones son fruto de nuestra inteligencia, definida ésta como “la capacidad de resolver problemas”. No obstante, en las situaciones antes mencionadas se habla de problemas prácticos donde no conocemos la solución y debemos generarla nosotros. Y es que, los problemas prácticos son mucho más complejos y difíciles de resolver porque, aparte de demandar un resultado, se entremezclan ideas, emociones, intereses, expectativas, esperanzas y dificultades en el proceso de solución. Como bien explica el filósofo José Antonio Marina (2), nuestra inteligencia tiene una parte ejecutiva que es la encargada justamente de este tipo de acciones: hacer proyectos, tomar decisiones, utilizar los conocimientos, gestionar las emociones, mantener el esfuerzo, aplazar la recompensa, realizar metas a largo plazo. Las propiedades asignadas anteriormente a la inteligencia ejecutiva se reúnen en la clasificación científica como Funciones Ejecutivas, porque gracias a ellas podemos “ejecutar”: pasar de la idea a la realización. Nuestro cerebro genera ideas que a nivel ejecutivo intentará controlar, dirigir, corregir, iniciar o apagar, con mayor o menos éxito para acercarnos a las metas planteadas. Las FF.EE son uno de los más recientes y preciados descubrimientos de las neurociencias, y se pueden clasificar según su encargo específicos de la siguiente manera: Cuáles son: 1. Cambia: FLEXIBILIDAD – “Sal de tu zona de confort”, “prueba cosas nuevas”, “atrévete” son frases que se han vuelto populares en la actualidad, y todas se relacionan con la flexibilidad. El origen etimológico de la palabra flexibilitas significa “la cualidad de poder ser moldeado”. Es la capacidad de introducir cambios ante algo que ya estaba planeado y de adaptarnos ante la naturaleza cambiante del entorno. 2. Ahora no, después: INHIBICIÓN – Algunos la definen como la capacidad de retrasar la recompensa, otros como el control de respuestas impulsivas o automáticas y algunos como la organización de acciones atentas y razonadas ¡Y todas tienen algo de verdad! Gracias a la inhibición somos capaces de no decir lo primero que se nos pasa por la cabeza, de aguantar comernos ese delicioso postre mientras estamos a dieta, de esperar nuestro turno en una larga fila o para intervenir en clase. 3. Primero esto, luego aquello: PLANIFICACIÓN - Es lo más cercano que tenemos los humanos de “ver el futuro”, ya que la planificación nos permite anticipar la forma correcta de ejecutar una tarea o de alcanzar una meta específica. Por su acción somos capaces de generar objetivos, establecer la secuencia de pasos para conseguirlos, y de prever las consecuencias. 4. Lo hago ahora, antes de que lo olvide: MEMORIA DE TRABAJO/OPERATIVA – El perfecto ejemplo de esta FF.EE es cuando te dictan un número de teléfono y lo repites constantemente hasta tener donde apuntarlo, también cuando te enseñan la coreografía para una secuencia de la zumba o las reglas de un juego que acabas de aprender. Como su nombre lo indica, es la información que recordamos mientras trabajamos con ella en abstracto para devolver una respuesta. 5. ¡Qué difícil!: TOMA DE DECISIONES – Más de una vez en la vida, debemos elegir entre dos o más alternativas, que pueden ir desde sabores de helado, hasta carreras universitarias o decisiones médicas de vida o muerte. Sean cuales sean las opciones, en algún momento se nos obliga a elegir, en lo posible, de manera eficiente y meditada, pues de esa decisión derivarán consecuencias que deberemos asumir responsablemente. 6. ¿Cómo lo llevas?: SUPERVISIÓN - Aunque no se encuentra en todas las clasificaciones de las FF.EE, su función es muy relevante en la monitorización del propio pensamiento o conducta, e implica ser capaz de autoobservarse, detectar errores y de corregirlos. Funciona como nuestro propio semáforo interno, indicándonos cuando debemos avanzar, detenernos o examinarnos. Localización cerebral: los lóbulos prefrontales, los “directores de orquesta” Al estudiar la evolución, vemos que el hombre tiene la cabeza cada vez más grande y su cráneo adquiere una forma característica, esto ocurre gracias al desarrollo de los lóbulos frontales del cerebro. Como su nombre indica, se encuentran en la parte delantera del cerebro, coincidiendo con la frente y encima de los ojos. El desarrollo de los lóbulos frontales ha permitido al hombre ser capaz de alejarse del estímulo y ponerse metas cada vez más lejanas y a liberarnos de nuestros instintos. Por lo tanto, es aquí donde se localizan las Funciones Ejecutivas, más concretamente, en el córtex prefrontal, que cuenta con un equipo de tres áreas especializadas para poner en marcha todas las acciones estudiadas hasta ahora. A continuación, las intentamos explicar de manera sencilla: o El iniciador: Córtex prefrontal VENTROMEDIAL – Es el encargado de tomar la iniciativa, también de mantenerla. Esta parte de nuestro cerebro está relacionado con factores motivacionales, resuelve los conflictos, controla nuestra atención, monitoriza la conducta e identifica los errores que cometemos en nuestras acciones. o El calculador: Córtex prefrontal DORSOLATERAL – Por su parte, este es el encargado de la cognición “fría”, llevándonos a ser capaces de resolver problemas complejos. La memoria de trabajo, la planificación, la secuenciación, la flexibilidad cognitiva y la imaginación de futuros escenarios son algunos de sus encargos. o El emocional: Córtex prefrontal ORBITOFRONTAL – Contrario al anterior, este córtex es el responsable de nuestra cognición “caliente”, al encargarse de la regulación emocional, el juicio social y ético, y del control inhibitorio de la conducta. Gracias a sus funciones podemos desarrollarnos moralmente y tener un comportamiento social regulado por normas.

Cuando las FF.EE. presentan problemas… Actualmente, se habla de TDAH, impulsividad, problemas de control de impulsos, abulia, síndrome prefrontal, incapacidad de mantener las metas, falta de regulación emocional, etc. En realidad, hablan de lo mismo, pero con diferentes palabras, porque mencionan a déficits que aparecen cuando se trata de controlar la acción (2). Los déficits en las FF.EE. pueden generarse por distintos motivos: adquiridos, biológicos o por factores que afectan. A continuación, se explica un poquito mejor cada uno: o Todo iba bien hasta que…: Déficits ADQUIRIDOS - Ocurren cuando el cerebro sufre un daño en alguna parte de los lóbulos frontales que impide el funcionamiento normal de los mismos y se nos hace evidente a través de fallos en la ejecución de las acciones. Los daños pueden ocurrir por accidentes cerebrovasculares (ACV), traumatismos craneoencefálicos (TCE) por accidentes o golpes, tumores, infecciones o por procesos degenerativos como el Alzheimer. o “Ha sido así de siempre”: Déficits BIOLÓGICOS – Son aquellos cuyo origen se deriva de causas congénitas y donde los patrones de acción desvariados los hemos notado desde los primeros años de vida de la persona. El más común de estos casos es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que normalmente se diagnostica en la infancia, y se caracterizan por ser niños con poca paciencia, reactivos, con dificultades para mantener la atención, entre otros rasgos dependiendo si tiende más a la inatención, impulsividad o a la hiperactividad. También están los síndromes disejecutivos que se revelan cuando falla alguna función concreta de las que acabamos de conocer. Afortunadamente, estos déficits pueden ser diagnosticados y mejorados con una buena evaluación e intervención neuropsicológica. o Una cosa afecta a la otra: Déficits causados por OTROS FACTORES - Muchas veces las personas acuden a profesionales de la salud mental refiriendo problemas en la concentración, la memoria o el tiempo de reacción, sólo para descubrir, tras la adecuada evaluación, que esta sintomatología está revelando otro diagnóstico como un trastorno de ansiedad o de depresión, un trauma o alertando de altos niveles de estrés. Al tratar la fuente de origen, el resto debería encausar con facilidad.

Las Funciones Ejecutivas (FF.EE) son un reciente descubrimiento que llegó para quedarse. Gracias a ellas, hemos sido capaces de entender muchos aspectos de la forma de comportarse del ser humano. Los avances tecnológicos de las neurociencias cada vez hacen más posible la profundización en el estudio de las mismas, dando lugar a la creación de ayudas más adecuadas para las personas que bien sufren uno de los déficits mencionados, o quieren potenciar o entender las funciones de su inteligencia ejecutiva. Resultan apropiadas las palabras de Marina, diciendo que las FF.EE son el nuevo término para lo que antes conocíamos como “voluntad”, no obstante, en ellas encontramos el sustento biológico de la cualidad humana de la libertad. Con ellas, nos separamos del instinto animal y nos volvemos dueños de nosotros mismos, responsables de nuestras acciones y capaces de trascender y de aspirar a más. María Eugenia Herrera Domínguez



Referencias (1) Verdejo-García, A., y Bechara, A. (2010). Neuropsicología de las funciones ejecutivas. Psicothema, 227-235. (2) Marina, J.A. (2012). La inteligencia ejecutiva. Editorial Ariel: BibliotecaUp.

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