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El cerebro y las emociones

La psicóloga Laura Ruiz publica este artículo para el Blog de Neuropsicología y Salud de la Consulta, en el que expone la relación que existe entre las emociones y determinados procesos cerebrales.



Incluso antes de que comprendiera conscientemente el

peligro, el cuerpo ya había rechazado el brusco abrazo.

Los instintos siempre saben más que nuestros pensamientos”


Stefan Zweig

Sentirlo todo de todas las maneras;

Saber pensar con las emociones y

sentir con el pensamiento”


Fernando Pessoa

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurre en el cerebro con las emociones? ¿Qué pasa cuando hay ira, miedo, tristeza, sorpresa o alegría? Vamos a ver un ejemplo con el miedo.


Cuando sientes miedo se activa un circuito, es como si fuera una alarma que señala peligro, en la que participan distintas partes del cerebro. Quien analiza la información es la amígdala y esta información puede entrar por la visión, audición, el olfato, el tacto, entre otros. Hay distintas formas de analizar esa información que entra al cerebro, puede ser casi automática o puede requerir un procesamiento más lento de los estímulos (1). También, puede ocurrir que el procesamiento involucre a la memoria, así que se podría sentir miedo porque se ha aprendido en experiencias pasadas que determinadas situaciones o estímulos son peligrosos. El miedo es adaptativo, lo que implica que nos alerta y, en consecuencia, permite que nos defendamos ante situaciones de peligro (1).


Ahora, te muestro a Saturno devorando a su hijo, que es una obra de Francisco de Goya. Podría pensar que la emoción que aparece en ti es el miedo. Sus ojos, su expresión, la sangre, el cuerpo que se está comiendo… ¿Qué ocurre en el cerebro en este momento?


Parece que el circuito que se activa en el cerebro es distinto al que se activa cuando estás ante un miedo real. Se han realizado estudios que intentan explicar por qué las personas disfrutan viendo películas de terror o leyendo libros de terror. ¿es posible que a alguien le guste sentir miedo? ¿Es posible que alguien disfrute viendo esta obra que podría causar miedo? Lo que se ha encontrado desde los estudios en neurociencia, es que el cerebro identifica que es una simulación, que no es una situación real, por lo que no se activa el circuito usual del miedo (2). En cambio, se libera dopamina, la cual es una sustancia química que se libera en situaciones de placer. Por esto, las personas pueden disfrutar ante situaciones que podrían generar miedo, si estas son simuladas y controladas. Cada emoción genera que se activen sistemas en el cerebro. La alegría implica la liberación de dopamina, una sustancia química que se mencionó anteriormente, la cual se encarga de la sensación de placer. Cuando esta está presente, se aumenta la voluntad y la motivación, se da mejor la resolución de problemas, aumenta la creatividad y disminuye la sensación de fatiga (2). Por otro lado, si estás triste porque perdiste a una persona que querías, se ve disminución de las sustancias que generan placer. Hay más fatiga y reducción general de la actividad.


Cuando, por ejemplo, has tenido una discusión y sientes que la otra persona te ha tratado con injusticia, la emoción que se puede generar es la ira. A nivel corporal aumenta la temperatura y el ritmo cardíaco. Tiende a activarse el sistema de lucha o el de huida, sin embargo, las respuestas que se den están mediadas también por las normas sociales, la cultura y factores personales. En cuanto a la sorpresa, ayuda a centrar la atención en la información o los estímulos que se están aprendiendo y favorece a la memoria, por lo que facilita el aprendizaje (2). ¿Recuerdas la película Dead Poets Society / La Sociedad de los Poetas Muertos?


El Club de los Poetas Muertos (3): Buscar otra perspectiva

En la escena reflejada en la imagen y en el vídeo, el profesor se sube a la mesa para enfatizar una idea, este acto que es sorpresivo hace que la focalización de la atención de los jóvenes aumente y también aumenta la fijación del recuerdo.


Y, ¿qué ocurre con la parte racional? ¿las emociones tienen relación con las decisiones, la memoria y los pensamientos?


Aunque por algún tiempo se ha pensado que las emociones y los pensamientos, son procesos aislados, incluso que las emociones son esa parte que nos hace menos “racionales”, cada vez más se entiende la importancia de las emociones en los procesos de pensamiento y en la toma de decisiones (2). Casi intuitivamente, hemos experimentado que se recuerdan mejor los momentos asociados a alguna emoción. Y sabemos que las decisiones son movidas también por las emociones, por cómo nos sentimos. No son procesos aislados, son complementarios (2).


En relación con la toma de decisiones, el neurocientífico Antonio Damasio realizó un experimento en el que identificó la influencia de las emociones en las decisiones (3). El experimento consistió en dar a un grupo de personas 4 barajas de cartas y 2.000 dólares para jugar. Si sacaban ciertas cartas, recibían premios y si no acertaban, debían dar una cantidad de dinero. Cada jugador tenía conectada a la piel una máquina que medía los cambios en la respuesta de conductancia de la piel, para identificar si la persona estaba nerviosa o estresada. Había un grupo de jugadores sin ninguna alteración cerebral y un grupo de jugadores con afectación cerebral en el lóbulo frontal. Los jugadores que no presentaban lesión cerebral tomaban decisiones menos arriesgadas y más acertadas, aunque a un nivel racional no sabían por qué lo hacían. El miedo se reflejaba por medio de su piel y esa perspicacia emocional guiaba su elección hacia las barajas menos peligrosas. Los jugadores que tenían la alteración cerebral tomaban las cartas arriesgadas y no acertaban en el juego, tampoco presentaban ninguna reacción emocional. Ante esto, Damasio concluye que la incapacidad para experimentar las señales emocionales puede limitar la reflexión y la toma de decisiones (3).


La emoción y la razón no son excluyentes, son complementarias (3). Las señales que se asocian a alguna

emoción son procesadas de forma más rápida y efectiva. Las personas centran su atención mayormente cuando la situación se encuentra relacionada con algún impacto emocional (4). Asimismo, en cuanto al funcionamiento de la memoria, las experiencias que tienen una carga emocional importante son las que más permanecen presentes (4).


Cotrufo y Ureña (2016) explican la importancia de las emociones en relación con la memoria por medio del ejemplo de Funes el memorioso, que es un cuento del escritor Jorge Luis Borges. Este personaje tiene una memoria prodigiosa, puede recordar cada detalle que ha pasado en su vida, sin embargo, su memoria se vuelve una acumulación de experiencias que distan mucho del contacto emocional, él lo expresa como un “vaciadero de basura”, como una experiencia impersonal. Esto puede ser la memoria cuando se separa de la experiencia emocional.

Se puede ver la relación entre las distintas emociones y los procesos como atención, memoria y toma de decisiones por medio de un fragmento literario, al igual que en el caso del experimento científico, por medio de una pintura o una película. Las emociones tienen una función importante y se integran en cada proceso y cada actividad de la vida diaria.

Laura Ruiz Oviedo

Psicóloga


Referencias

  1. LeDoux, J. E. (1995). Emotion: Clues from the brain. Annual review of psychology, 46(1), 209-235.

  2. Cotrufo, T & Ureña Bares, J. (2016). El cerebro y las emociones: Sentir, pensar, decidir. Madrid: Bonalletra Alcompas.

  3. Frazzetto, G. (2014). Cómo sentimos. Barcelona: Anagrama.

  4. Okon-Singer, H., Stout, D. M., Stockbridge, M. D., Gamer, M., Fox, A. S., & Shackman, A. J. (2017). The interplay of emotion and cognition. The nature of emotion. Fundamental questions, 2.

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