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Éxito del programa de herramientas prácticas para padres para educar en el uso de pantallas

  • blog7684
  • hace 21 horas
  • 4 min de lectura

La rápida irrupción de la tecnología en el entorno familiar ha transformado profundamente los retos de la crianza. Para dar respuesta a esta necesidad, la Consulta Dr. Carlos Chiclana ha desarrollado un programa de "herramientas prácticas en el uso de pantallas" con el objetivo de capacitar a madres, padres y cuidadores para prevenir y reducir el uso problemático o adictivo de pantallas en niños, niñas y adolescentes.



El programa se ha impartido en los colegios Retamar, Mater Salvatoris y María Teresa, adaptándose a las necesidades de cada centro educativo—desde formatos intensivos de dos días hasta sesiones de frecuencia semanal o mensual—.


El objetivo es ayudar a encontrar un equilibrio saludable entre tecnología y vida diaria. Para ello se han empleado ejercicios, exposición teórica, dinámicas, deliberación grupal, talleres, vídeos y entrega de material complementario.


Para valorar la realidad de las familias y la eficacia de la intervención, se ha utilizado un “Cuestionario de Competencia Parental Digital” que evalúa cuatro grandes áreas: los conocimientos técnicos (saber), la autoeficacia y confianza (sentir), la coherencia y establecimiento de normas (hacer) y la comunicación familiar (relacionarse).


A través del análisis de los resultados previos y posteriores a las intervenciones, se han extraído las siguientes conclusiones:


1. ¿Es lo mismo saber que hacer?

Se detectó que, aunque los padres son conscientes del problema, carecen de las herramientas prácticas para abordarlo. Son plenamente conscientes de que su propio comportamiento con el teléfono influye directamente en sus hijos, y perciben con claridad cómo las pantallas empeoran el tiempo de calidad y la conexión familiar. Sin embargo, se observa una fuerte disonancia entre lo que saben y lo que finalmente logran hacer en casa.


Esta brecha se debe, fundamentalmente, a la escasa autoeficacia y conocimiento técnico. Al inicio, los padres presentan un profundo desconocimiento sobre cómo funcionan los sistemas de control parental y admiten no revisar de manera periódica las aplicaciones o videojuegos que consumen sus hijos. La inseguridad para configurar ajustes de privacidad se posiciona como uno de los grandes temores iniciales.

 

2. ¿En qué mejoran más las familias?

La evaluación tras el paso por el programa demuestra que la intervención educativa en los colegios es una gran herramienta para reducir eficazmente la brecha digital entre padres e hijos.


Una de las variables más valoradas es el aumento de la alfabetización digital. Después del programa, los padres refieren tener un conocimiento mucho más sólido sobre los riesgos reales de la privacidad, el funcionamiento de herramientas de control parental y, sobre todo, desarrollan una mayor capacidad para identificar señales de alarma en sus hijos que indiquen un uso problemático de las pantallas.


Uno de los grandes logros del programa es el aumento de la confianza para manejar crisis. Las familias pasan de sentirse desbordadas a percibir que cuentan con los recursos y la preparación necesarios para ayudar a sus hijos si estos sufren una experiencia negativa en internet (como ciberacoso o acceso a contenidos inapropiados).


Además, se ha demostrado que el sentimiento de autoeficacia de los padres mejora indirectamente la dinámica familiar.  Después del programa, las familias refieren sentirse más capaces para consolidar rutinas estructuradas, establecer límites claros antes de dormir, promover actividades alternativas de ocio y fomentar una comunicación más empática y abierta sobre la tecnología.


3. ¿Qué se debe seguir trabajando?


Los resultados también señalan los puntos críticos que los futuros programas educativos deben priorizar para lograr un acompañamiento integral:


La sensación de inseguridad al configurar aspectos técnicos, como la privacidad en las aplicaciones, es una de las variables que tarda más en desaparecer. Esto supone que informar teóricamente no basta; los colegios deben apostar por intervenciones tipo "taller", donde los padres puedan practicar, repetir y configurar sus teléfonos en tiempo real bajo las indicaciones de un experto.


Acompañar en el mundo digital no consiste en imponer desde el autoritarismo. Los datos sugieren que sigue costando integrar el punto de vista del adolescente antes de tomar decisiones sobre su educación. Es fundamental seguir entrenando a los padres en habilidades de comunicación, para que aprendan a escuchar y validar emocionalmente a sus hijos.


Por último, la supervisión no debe convertirse en un control asfixiante ni diluirse con el tiempo por agotamiento parental. Los colegios deben ayudar a las familias a diseñar planes de acción que fomente la gestión del aburrimiento y la promoción de actividades libres de pantallas.


Aunque la tecnología haya reescrito el guion de la crianza, los protagonistas deben seguir siendo los mismos. Los resultados de esta intervención avalan que, cuando los padres cambian el miedo por el conocimiento y la inseguridad por la autoeficacia técnica, dejan de ser meros vigilantes para convertirse en faros.


Sin embargo, el reto de educar en la era digital no debe recaer únicamente en los hombros de las familias. El foco de los colegios debe estar en ofrecer formaciones prácticas centradas en la comunicación y el estilo educativo, garantizando así que los adolescentes encuentren en sus padres a sus mejores guías dentro y fuera de la pantalla.


Los interesados en implementar este programa en cualquier ciudad de España, en su centro educativo, ayuntamiento, grupo de familias amigas, asociación, parroquia, comunidad de vecinos, etc., pueden contactar con: pantallas@doctorcarloschiclana.com

 

 
 
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