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No es necesario, ni bueno, que estés solo

  • blog7684
  • hace 11 minutos
  • 1 min de lectura

El Dr. Carlos Chiclana escribe este artículo para la revista Omnes en el que habla del sacerdocio, del celibato y de la importancia de no estar solo en la vocación.



El celibato no es un camino de aislamiento individualista, sino una vocación para amar y dejarse cuidar a

través de una profunda red de relaciones con Dios, consigo mismo y con los demás.


Parece que, para ser sacerdote, hay que formarse para vivir en soledad. Pero, ¿es realmente necesario? ¿Podríamos formar a los candidatos precisamente en saber que no están solos?


Desmontando el mito del aislamiento

Podría parecer que vivir el celibato exigiera tener un sentimiento de soledad, carencia, falta de afecto y desesperanza vital que fuera intrínseco al don. Si quien vaya a vivir el celibato, cree esta falsa premisa, puede que diseñe y ordene su vida con un individualismo que haga que se cumpla su profecía y, efectivamente, se quede solo.


Si atendemos a que el sacerdocio es una llamada para darse a los demás, compartida con personas con el mismo carisma, y que cuenta con recibir el soporte de otras personas, no debería quedar más soledad que la sana soledad originaria, escenario de la comunicación íntima con Dios, como explica san Juan de la Cruz: “En soledad vivía / y en soledad ha puesto ya su nido / y en soledad la guía / a solas su querido / también en soledad de amor herido”.


Puedes leer el artículo completo aquí.



 
 
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