La mujer con TEA
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El psicólogo Javier Gracia escribe este artículo del blog de Neuropsicología y Salud de la Consulta, en el que habla de la mujer con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) forma parte de un grupo de alteraciones del neurodesarrollo caracterizadas por dificultades persistentes en la comunicación verbal y no verbal, la interacción social y la presencia de patrones de comportamiento repetitivos e intereses restringidos (Asociación Americana de Psiquiatría, 2022). Aunque estas características pueden parecer universales, el modo en que se manifiestan en mujeres con TEA suele ser diferente al de los hombres, lo que complica su diagnóstico y comprensión.
El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) establece que los síntomas del TEA incluyen problemas significativos para comunicarse e interactuar en distintas situaciones, además de comportamientos, intereses o actividades repetitivas y limitadas. Estos síntomas deben causar un deterioro clínico en áreas como la socialización, el ámbito laboral u otros aspectos importantes de la vida cotidiana. Sin embargo, en el caso de las mujeres, estos síntomas tienden a estar "enmascarados", lo que contribuye a su menor visibilidad.
El TEA en mujeres suele presentarse con mayor heterogeneidad que en hombres. Aunque no existe un perfil único, se han identificado dos tendencias principales:
1. Perfil externalizante: mujeres que parecen sociables en un primer momento, pero cuya calidad en las relaciones interpersonales suele ser superficial o problemática.
2. Perfil internalizante: mujeres más introvertidas, con una clara preferencia por actividades individuales como la lectura, el dibujo o la escritura, y que pueden mostrarse tímidas o retraídas en entornos sociales.
Es importante señalar que estos perfiles no son rígidos; muchas mujeres con TEA pueden moverse entre uno y otro dependiendo del contexto. Esta diversidad dificulta aún más su detección y refuerza la necesidad de realizar diagnósticos individualizados y precisos.
Una de las razones por las que muchas mujeres con TEA pasan desapercibidas es su capacidad para "camuflarse". Estas estrategias de camuflaje incluyen la imitación de patrones sociales observados en otras personas, el uso de frases ensayadas o el esfuerzo consciente por parecer “normales” en situaciones sociales. Sin embargo, este esfuerzo suele ser extenuante y puede llevar a problemas secundarios como ansiedad, depresión o estrés crónico.
Actualmente, existe una clara evidencia de que muchas mujeres con TEA no son diagnosticadas o lo son de forma tardía. Esto puede deberse a que presentan habilidades sociales más desarrolladas y un lenguaje más avanzado en comparación con los hombres, lo que puede desviar la atención de sus dificultades subyacentes. Asimismo, las herramientas de evaluación y los criterios diagnósticos suelen basarse en estudios realizados mayoritariamente en hombres, lo que limita su eficacia en mujeres.
Por tanto, es fundamental que profesionales de la salud mental y la neuropsicología desarrollen estrategias más inclusivas y sensibles al género, que permitan identificar y abordar las necesidades específicas de las mujeres con TEA.

¿Existen diferencias en el cerebro de hombres y mujeres con TEA? Estudios de neuroimagen han identificado alteraciones estructurales asociadas al autismo, que muestran ciertas diferencias de género. En el caso del TEA, se han observado reducciones en regiones como el córtex cingulado anterior, el giro temporal superior, el córtex prefrontal y el tálamo. Estas estructuras tienden a ser más pequeñas en hombres que en mujeres. Por otro lado, también se ha detectado un aumento en la amígdala y el cerebelo, así como un tamaño cerebral general superior al promedio, características más comunes en varones (Hervás & Hervás, 2022).
A nivel cognitivo, mujeres con TEA suelen mostrar una mayor empatía que los hombres dentro del rango. Este fenómeno está relacionado con la teoría del "cerebro extremadamente masculino" (Hervás & Hervás, 2022), que sugiere que los cerebros de las personas con TEA reflejan características más marcadas de los cerebros masculinos neurotípicos. Según esta teoría, tanto en hombres como en mujeres con autismo predominan habilidades masculinas, lo que explicaría ciertas diferencias en la expresión de los síntomas entre géneros.
En mujeres, el TEA suele asociarse a casos más graves vinculados a discapacidad intelectual. Estas situaciones, aunque de fácil reconocimiento y diagnóstico, representan solo una parte de la población femenina con autismo (Rivet & Matson, 2011). Muchas mujeres con TEA sin discapacidad intelectual quedan sin diagnóstico debido a sus síntomas enmascarados, que dificultan la detección.
Una de las mayores dificultades diagnósticas en mujeres con TEA es diferenciarlo de otros trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Desde la última actualización del DSM-5, se reconoce la posibilidad de que ambos trastornos coexistan en una misma persona, lo que ha impulsado numerosos estudios sobre sus similitudes y diferencias (Reyes, 2024).
En términos generales, el TDAH se caracteriza por dificultades en la atención que afectan a múltiples contextos, mientras que en el TEA estas dificultades suelen limitarse a situaciones que no resultan de interés para la persona. Además, en el TEA se observan alteraciones en la reciprocidad social, como una menor capacidad para interpretar gestos, mantener contacto visual o participar en interacciones sociales fluidas. Por otro lado, en el TDAH los problemas sociales suelen derivar de la impulsividad o de la inatención, más que de un déficit en las habilidades sociales propiamente dichas.
Distinguir entre TEA y TDAH requiere una evaluación clínica en profundidad que contemple las características específicas de cada trastorno. Identificar correctamente estas condiciones es esencial para prevenir errores diagnósticos y garantizar que las intervenciones terapéuticas sean efectivas y personalizadas.
En conclusión, el Trastorno del Espectro del Autismo en mujeres presenta desafíos muy particulares debido a la diversidad en su expresión y la tendencia a enmascarar los síntomas, lo que dificulta su identificación temprana. Esto subraya la importancia de contar con unas herramientas diagnósticas más inclusivas y sensibles al género, además de fomentar una mayor concienciación entre los profesionales. Comprender estas diferencias no solo permite un diagnóstico más preciso, sino que también favorece intervenciones personalizadas que mejoren la calidad de vida de las mujeres con TEA y su entorno.
Referencias Bibliográficas:
Asociación Americana de Psiquiatría. (2022) ¿Qué es el trastorno del espectro autista? https://www.psychiatry.org/patients-families/la-salud-mental/trastorno-del-espectro-autista/%C2%BFque-es-el-trastorno-del-espectro-autista
Editor rdu. (2023, 16 noviembre). Perspectivas únicas: el espectro autista en mujeres - RDU UNAM. RDU UNAM. https://www.revista.unam.mx/2023v24n6/perspectivas_unicas_el_espectro_autista_en_mujeres/
Hervás, A., & Hervás, A. (2022). Género femenino y autismo: infra detección y mis diagnósticos. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0025-76802022000200037&lng=es&nrm=iso&tlng=es
Lanzas, E. G. (2023, 5 junio). Neuropsicología infantil y autismo. neurpsicologiaysalud. https://www.neuropsicologiaysalud.com/post/neuropsicolog%C3%ADa-infantil-y-autismo
Reyes, A. C. D. (2024). Comparación del Perfil Neuropsicologico en Trastorno por Deficit de Atención/Hiperactividad y Trastorno del Espectro Autista. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 8(4), 1653-1676. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v8i4.12402
Rivet TT, Matson JL. Review of gender differences in core symptomatology in autism spectrum disorders. Research in Autism Spectrum Disorders 2011; 5: 957-76. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1750946710001820



