• Clara de Cendra

Consejos para prevenir la crisis de pareja en verano


La psicóloga Clara de Cendra escribe este artículo para europapress.

Llega el verano y al fin tienes tiempo para estar con los tuyos. Las prisas, los agobios y las responsabilidades van dando paso al descanso, las aficiones y las buenas conversaciones. Algo se activa por dentro y notas que tienes más ganas de disfrutar.

Con la llegada del sol también vuelves a tomarte unas tapas en buena compañía. Y en medio de ellas miras de nuevo a la persona que tienes al lado. La miras a los ojos. Y te paras en sus ojos.

Con ella, en algún momento de tu vida, decidiste compartir un proyecto. Un proyecto de los dos. Os ilusionasteis con él. Lo imaginasteis juntos. Lo habéis construido juntos.

Según los datos estadísticos del Consejo General del Poder Judicial, el verano es la estación del año con el mayor número de separaciones de pareja.

¿CÓMO APROVECHAR ESTE TIEMPO PARA SER MÁS FUERTES?

Tu pareja está formada por ti, por el otro y por la relación. Para que funcione tienes que luchar porque los tres componentes estén presentes.

TU MISMO

1. Fíjate qué cosas te hacen sentir bien y cuáles te hacen sentir mal. Recuerda que no puedes elegir cómo te afectan las cosas. Descubre cómo te sientes y después decide qué hacer con esas emociones. Acepta tu forma de sentir: "Siento angustia cuando la veo enfadada".

2. Dile al otro cómo te sientes. Y hazlo sin darle argumentos. Atrévete a decírselo sin acompañarlo de explicaciones. No necesitas justificaciones: "Cuando no me contestas, me siento rechazada".

3. Descubre qué puede hacer el otro para ayudarte una vez que sepas lo que sientes. Y díselo: "Me siento despreciado, me ayudaría que me dieras un abrazo".

EL OTRO

1. Escúchale sin interrumpirle. Cuando te cuente algo acerca de sí mismo, procura no opinar ni llevarle la contraria. Es el momento de ir descubriendo cómo es el otro.

2. Dale el espacio que necesite. Según el momento personal en que se encuentre tu pareja, necesitará compartir contigo más o menos cosas. Aunque te angustie sentir distancia, no funciona que le presiones para que comparta contigo más cosas o para que pase contigo más tiempo. Sólo lograrás alejarle más.

3. Habla con el otro cuando notes que ya no está enfadado, dolido, triste o angustiado. Espera a que pasen unos minutos -o unas horas- antes de acercarte de nuevo. Tampoco hables tú si notas que sigues enfadado, dolido, triste o angustiado.

LA RELACIÓN

1. Necesitas reservar tiempo para estar solos. Mínimo una vez a la semana. No menos de dos horas. Y en ese tiempo no habléis de los hijos, de los trabajos, de las respectivas familias o de los problemas económicos. Procurad hablar sobre vosotros, sobre vuestras ilusiones, sobre vuestras aficiones o sobre vuestras preferencias. ¡Recuperad eso de pasar un buen rato juntos!

2. Haz todos los días al menos una cosa para hacer sentir bien al otro. Si necesita sentirse querida, mírala a los ojos y dile que la quieres. Mándale un mensaje para decirle que te acuerdas de ella o para saber qué tal lleva el día.

También puedes darle las gracias por algo que haya hecho. Incluso sentarte a su lado y cogerle de la mano unos segundos. Y dale las gracias cuando te haga sentir bien. Si necesita sentirse admirado, párate a escuchar lo que te está contando. Pídele su opinión acerca de algún tema que sepas que le interesa.

Dile lo mucho que te gusta estar con él. Ríete cuando te cuente algo gracioso. Haz planes que te proponga y reconócele que has disfrutado. Dale las gracias cuando haga algo que te haya gustado o hecho sentir bien.

3. Elige un tema y elige el momento para hablarlo. Suele ayudar mucho hablar de un tema complicado mientras desayunáis o coméis. Mejor que sea en algún lugar público que ayude a que las emociones no vayan creciendo demasiado rápido.

Evita hacerlo por la noche, cuando los niños ya están dormidos. Busca momentos concretos, mejor con la luz del día. Y no permitas saltar de un tema a otro. Ni siquiera porque sean ejemplos del pasado. Un tema concreto cada vez, y sólo ese tema.

Aprovecha el verano. Descansa tú. Permítele al otro descansar. Esforzaos para que este verano vuestra relación también descanse: no tengas miedo de dejar pasar más cosas, perdónale más y agradécele más. Y recuerda: esfuérzate por disfrutar con el otro, merece la pena intentarlo.

Clara de Cendra

Psicóloga, Terapeuta de Pareja y Familia

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