Porno y adolescentes, una mezcla explosiva
- blog7684
- 9 sept 2021
- 3 Min. de lectura
La Dra. Gemma Mestre-Bach y el Dr. Carlos Chiclana publican este artÃculo para Ovehum (Observatorio de Valores y Educación en Humanidad) en el que explican cuáles son los factores asociados al consumo de pornografÃa en la adolescencia, las consecuencias de consumir pornografÃa y cuáles son las diferentes estrategias de intervención.

El uso de pornografÃa en los adolescentes ha aumentado exponencialmente en los últimos años, posiblemente debido a la llegada de los contenidos sexualmente explÃcitos online. Internet, según una de las teorÃas más aceptadas en el ámbito cientÃfico hasta el momento, la teorÃa de la triple A (Anonimato. Accesibilidad. Asequibilidad), permite un acceso especialmente sencillo a este tipo de contenidos, facilita la anonimidad del consumidor de pornografÃa y garantiza el acceso incluso gratuito a estos contenidos. Ello, sumado a la escasa regulación de las páginas web de pornografÃa, ha promovido que los menores puedan estar expuestos, ya sea voluntaria o involuntariamente, a estos contenidos sexualmente explÃcitos.
Al analizar el perfil de los menores consumidores de pornografÃa, el reciente informe de Save the Children, reportó que en España, un 53,8% de los adolescentes reconocÃa haber consumido pornografÃa por primera vez entre los 6 y los 12 años, mientras que el 46,2% restante lo habÃa hecho entre los 13 y los 17 años. Además de la edad, resulta importante tener en cuenta el sexo, dado que se ha observado que los niños tienen una mayor tendencia a consumir pornografÃa, en comparación con las niñas. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado también un aumento del consumo de pornografÃa en niñas.
¿Por qué unos adolescentes consumen pornografÃa y otros no?
Se ha sugerido que determinados factores podrÃan estar más asociados con el consumo de pornografÃa en adolescentes como el sexo masculino, una elevada impulsividad, una baja autoestima o bien una mayor tendencia a incumplir las normas.
¿Cuáles son las posibles consecuencias de consumir pornografÃa?
Algunos estudios han observado que el consumo de pornografÃa en adolescentes podrÃa estar asociado a sintomatologÃa ansiosa y depresiva, consumo de alcohol y otras sustancias o bien a desarrollar una adicción a la pornografÃa, entre otros.
Aunque aún es un tema de debate que genera cierta controversia, cada vez hay más evidencia sobre la existencia de una posible adicción a la pornografÃa. Se ha sugerido que existen conductas, como el juego, las compras o, en este caso, el uso de pornografÃa, que podrÃan llegar a ser adictivas, y que presentan muchas similitudes con la adicción a las drogas.
Algunas de las similitudes entre el uso problemático de pornografÃa y la adicción a las drogas son las siguientes:
Deseo y falta de control sobre la conducta: el adolescente presentarÃa muchas dificultades para detener el uso de pornografÃa y referirÃa un deseo irrefrenable por ver contenidos sexualmente explÃcitos.
Tolerancia: el adolescente necesitarÃa cada vez más consumo de pornografÃa o bien consumir cada vez contenidos sexuales más extremos o más sofisticados para sentirse igual de excitado que cuando empezó a consumir pornografÃa.
Interferencia en distintos contextos vitales: el uso de pornografÃa generarÃa en el adolescente una interferencia en su dÃa a dÃa. Por ejemplo, mediante conflictos interpersonales, un empeoramiento del rendimiento escolar, menos horas de sueño, etc.
Uso a pesar del daño: aunque experimenta las consecuencias negativas sigue consumiendo pornografÃa.
¿Qué hacer ante el uso de pornografÃa adolescente?
Se han sugerido distintas estrategias de intervención:
• En el caso de las familias, promover el uso de internet en espacios compartidos del hogar, para poder llevar a cabo cierta supervisión de los contenidos online a los que los menores pueden estar expuestos. Disponer de un software de control parental podrÃa ser también una buena opción, dado que se ha observado que es una herramienta eficaz de prevención del uso de pornografÃa en adolescentes. Además, se ha propuesto que se limite el uso de internet a unas 2 horas diarias y que los progenitores sean conscientes de sus propias búsquedas online, para evitar la exposición involuntaria de los menores a contenidos sexualmente explÃcitos.
• En el caso de los pediatras/médicos, se ha propuesto que evalúen el uso de pornografÃa de los adolescentes a partir de los 12 años. En caso de que haya sospecha de un posible uso problemático de pornografÃa por parte del adolescente, habrÃa que explorar en profundidad la frecuencia de consumo y la interferencia generada por la pornografÃa y derivar a salud mental.
• Formación y educación sexual, emocional y afectivo-relacional: es la mejor herramienta de prevención.
PUNTOS CLAVE
No todos los adolescentes consumen pornografÃa, ni todos lo hacen con la misma frecuencia.
El consumo de pornografÃa se asocia a distintos factores, como la edad, el sexo, o los niveles de impulsividad.
El consumo de pornografÃa puede ir asociado a consecuencias negativas para los adolescentes, de entre las que destaca el uso problemático de pornografÃa, también conocido como la adicción a la pornografÃa.
Resulta esencial que tanto los familiares como los profesionales sanitarios lleven a cabo estrategias de intervención eficaces en caso de que haya sospechas de adicción a la pornografÃa.
