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PAS y TDAH, ¿sabríamos diferenciarlos?

El psicólogo Jokin de Irala publica este artículo en el blog de Neuropsicología y Salud de la Consulta, en el que explica las diferencias y similitudes entre la alta sensibilidad y el TDAH.



Poco a poco vamos conociendo más acerca de la alta sensibilidad y las personas altamente sensibles, gracias sobre todo a investigaciones como las de la psicóloga norteamericana Dra. Elaine Aron, pionera junto a Arthur Aron en investigaciones acerca de la sensibilidad en el procesamiento sensorial mediante estudios de diferencias entre respuestas de individuos enfrentados al mismo estímulo. A pesar de todos los avances, todavía son muchos los especialistas que desconocen este terreno, por lo que no es poco común que aparezcan diagnósticos erróneos que enmascaran la alta sensibilidad de una persona. Uno de los trastornos que más se suele confundir con los rasgos de una PAS (Persona Altamente Sensible), debido a la similitud entre sus síntomas, es el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), entre muchos otros como el TEA, por lo que el objeto de este artículo será tratar de arrojar algo de claridad en el asunto.


Para adentrarnos en las diferencias y similitudes entre PAS y TDAH, deberemos tener claro en qué consisten cada uno, por lo que empezaré sobre la base. Conocemos bien que el manual de diagnóstico DSM-V define el TDAH como un trastorno neurobiológico de desarrollo que conlleva un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que afectan en la interacción social y especialmente en el ámbito de formación (tanto educación escolar como entornos laborales). Por tanto, la principal característica de este trastorno es una incapacidad para prestar atención o poder concentrarse durante un periodo de tiempo en una sola tarea, lo que genera en muchas ocasiones un peor rendimiento académico. Esto explica que una persona con TDAH no tiene que ser necesariamente menos inteligente, sino que encuentra grandes problemas para empezar y acabar una tarea sin interrupciones y de manera organizada. Además, la hiperactividad que se manifiesta en estas personas suele percibirse en forma de actividad motriz en momentos inoportunos (niños que no paran de correr, mover las piernas, jugar con cualquier cosa que vayan encontrando o que están continuamente hablando). Lo que podríamos resumir en una inquietud permanente.


Por otro lado, una Persona Altamente Sensible se caracteriza por un sistema nervioso más fino y desarrollado que la mayoría de la gente. Consecuentemente, la persona recibe en proporción mucha más información sensorial simultánea que alguien con una sensibilidad media, lo que puede derivar en una saturación sensorial, bloqueo y estrés si no se llega a conocer a sí mismo aceptando y regulando esa sensibilidad. La alta sensibilidad es un rasgo hereditario que afecta a dos de cada diez personas y sin distinción por sexo. Como dice la Asociación de Personas Altamente Sensibles de España, ser una PAS no es algo que tienes, sino algo que eres.


Elaine Aron concluye en sus investigaciones que para calificar a alguien como persona con alta sensibilidad se deben reunir los siguientes 4 pilares, que se conocen como D.O.E.S (Deep processing, Overstimulation, strong Emotions y Sensitive to subtleties).


1. La persona con alta sensibilidad difícilmente puede remediar su tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda, por lo que suele reflexionar mucho sobre los temas en general y dar muchas vueltas para una mayor comprensión.


2. La persona con alta sensibilidad puede llegar a saturarse y sentirse sobreestimulada cuando tiene que procesar a la vez mucha información (sensorial y emocional). Esta característica es comprensible debido a que la persona PAS posee un sistema nervioso más fino de lo normal, por lo que la cantidad de información que recibe es mucho mayor que la de una persona que no es PAS.


3. La persona con alta sensibilidad vive la vida con mucha emocionalidad, se emociona con facilidad ante situaciones y sensaciones. Su manera de experimentar la felicidad, tristeza, alegría, injusticia, etc. es muy intensa y va ligada a una fuerte empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.


4. La persona con alta sensibilidad tiene una elevada sensibilidad, no solamente en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato), sino también de cara a sutilezas como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que tiene a su alrededor.


Además de estos pilares fundamentales o más bien gracias a ellos, una personal altamente sensible tiene capacidad para detectar detalles en su entorno que pasan desapercibidos para los demás, tiene gran empatía con el sufrimiento ajeno (por lo que tiene gran capacidad de escucha y disposición a ayudar a los demás para contribuir a crear un mundo mejor), tendencia a ser muy perfeccionista, gran habilidad para concentrarse profundamente, amor por la soledad e introspección y un largo etcétera sin depender de ser una persona extrovertida o introvertida.


A partir de aquí nos pueden surgir dudas de cómo dos perfiles tan distintos pueden llegar a confundirse en una consulta. Lo primero que conviene diferenciar es que el TDAH es un trastorno, mientras que ser PAS es un rasgo. Hablamos de rasgo cuando algo es común, y de trastorno cuando es menos común (más bien una excepción). Si comparamos la prevalencia del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, encontramos que la padecen entre un 2% y un 5% de la población infantil según la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad, mientras que el rasgo de alta sensibilidad se estima que afecta entre al 20% y 30% de la población según la Asociación de PAS en España. La gran dificultad para distinguir entre el rasgo y algunos trastornos como el TDAH, está en que la alta sensibilidad suele solaparse con estos trastornos, haciendo que no solamente se confundan, sino que también la persona que sufre un trastorno prefiera adoptar la etiqueta de “rasgo” como solución a sus problemas en vez de focalizar la atención en el verdadero problema.


Ya conocemos gracias a investigaciones como las de Acevedo, B. P., Aron, E. N., Aron, A., Sangster, M. D., Collins, N., & Brown, L. L. (2014), que el rasgo de la alta sensibilidad tiene base neurobiológica y que existe relación entre los procesos neurobiológicos y las características del rasgo, por lo que no es de extrañar que aparezcan similitudes entre ambos perfiles. La clave está en que los comportamientos de una persona son simplemente una faceta más de la personalidad de esta. El funcionamiento de los mismos, ese motor interno de cada uno es invisible a los ojos de los demás. Por este motivo es tan importante realizar una buena indagación a la hora de diagnosticar, ya que, aunque podamos encontrarnos con dos comportamientos iguales, la causa de estos puede ser totalmente diferente.


Conociendo esto, ahora podemos observar las diferencias internas en los comportamientos similares que pueden darse en una persona con TDAH y otra PAS. La diferencia principal entre ambos es que cuando hablamos de trastorno (TDAH) los síntomas están siempre ahí, mientras que en la PAS se trata de algo puntual, producido por ese exceso de información que recibe a la vez y no logra gestionar de una manera correcta. Por ejemplo, puede acudir a consulta un paciente aquejándose de incapacidad para concentrarse o inquietud que le esté impidiendo estar tranquilo. Debemos saber, que una Persona Altamente Sensible puede presentar estos síntomas debido a que se fija tanto en los detalles que a veces les cuesta focalizarse en una cosa en concreto, mientras que el paciente con TDAH tendrá esa incapacidad sin estar necesariamente atendiendo a muchas otras cosas. Esa PAS sufrirá la pérdida de concentración debido a la sobreestimulación por tanto detalle que embotella su cabeza y no le permite procesarlo.


Otro de los síntomas característicos en pacientes con TDAH que perciben desde el exterior suele ser ese ensimismamiento donde la persona parece estar en “su mundo”. Conociendo los rasgos PAS, sabemos que debido a su gran mundo interior este síntoma puede aparecer muy a menudo, sobre todo en aquellos que además tengan una personalidad introvertida. A su vez, un TDAH puede ser muy nervioso y movido (siendo hiperactivo e impulsivo), rasgo que también puede compartir con una PAS extrovertida en busca de nuevos retos que le llenen de adrenalina (sería una consecuencia a determinadas circunstancias y en momentos concretos, por lo que más bien podríamos denominarlo reactivo en vez de activo). Como último síntoma a destacar, es común que las personas con TDAH se aburran constantemente al igual que una PAS. Esta última se ve sobreestimulada y con tanta información que no puede abarcar más, por lo que da la sensación de estar aburrida.


Conociendo estas características de las Personas Altamente Sensibles, si sospechamos que nuestro hijo diagnosticado de TDAH puede tener rasgos de alta sensibilidad, una buena pregunta que nos podríamos hacer para discernir sería si el pequeño es capaz de estar sentado tranquilamente, haciendo manualidades o deberes de manera ordenada durante un tiempo largo estando absorbido en la tarea. También podría ser un indicativo si lo vemos capaz de leer un libro (las PAS suelen disfrutar leyendo durante largas horas) o si sus tareas dan la impresión de haber sido realizadas con dedicación y cuidado. A pesar de lo que creamos, siempre habrá que tener en cuenta el criterio profesional.


Concluyo destacando la necesidad de seguir investigando en estos rasgos de alta sensibilidad, ya que considero que podrían servir para explicar de manera más profunda muchos comportamientos que a simple vista pueden parecernos extraños. Además, motivado por todo lo que he ido aprendiendo acerca de este perfil, creo que sería oportuno abrir nuevas líneas de investigación buscando posibles relaciones entre las PAS y las adicciones, ya que creo que encontraríamos respuestas a muchos de los comportamientos en personas con trastornos adictivos, pero eso sería otra batalla.


Por último, dejo a vuestra disposición una prueba diseñada por Elaine Aron para detectar si somos una Persona Altamente Sensible, así como su libro que tanto me ha ayudado a comprender a este perfil de pacientes.


Test PAS: https://www.asociacionpas.org/test/

Libro: Aron, E. (2006). El don de la sensibilidad. Las personas altamente sensibles. Editorial Obelisco, Barcelona.


Jokin De Irala San Julián

Psicólogo General Sanitario


Referencias Bibliográficas:


Aron, E. (2006). El don de la sensibilidad. Las personas altamente sensibles. Editorial Obelisco, Barcelona.


Pardo, R. (2018). Personas altamente sensibles. Bilbao, ES: Desclée de Brouwer. Received: May, 6, 2019.


Esperón, C. S., & Suárez, A. D. (2007). Manual de diagnóstico y tratamiento del TDAH. Ed. Médica Panamericana.


Bastardas Sardans, J., Ortiz-Guerra, J. J., Sánchez-Gistau, V., & Sabaté Chueca, J. (2015). Diagnóstico del TDAH. Rev. esp. pediatr.(Ed. impr.), 69-74.


Sevilla, M. D. S. F., Bermúdez, M. O. E., & Sánchez, J. J. C. (2013). ¿ Cuántas personas con autismo hay? Una revisión teórica. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 1(1), 769-786.


Acevedo, B. P., Aron, E. N., Aron, A., Sangster, M. D., Collins, N., & Brown, L. L. (2014). The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others' emotions. Brain and behavior, 4(4), 580-594.


Morrison, J. (2015). DSM-5® Guía para el diagnóstico clínico. Editorial El Manual Moderno.


Webs:


https://www.feaadah.org

https://www.asociacionpas.org/

http://personasaltamentesensibles.com/

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