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El Punto G, ¿Mito o realidad?

El psicólogo Luis Antonio López Maldonado publica este artículo para el blog Sexualidad y Salud de la Consulta Doctor Carlos Chiclana.


Cuántas veces habremos escuchado este tipo de frases y bromas: “para que tu pareja consiga el mejor orgasmo tienes que estimular el Punto G”, o chistes como: “¡Si los hombres no saben dar placer! ¡No saben ni donde está el Punto G!”.


En una sociedad, en la que el sexo se concibe como un producto, donde reina la supremacía del placer, el Punto G se convierte en “el tesoro perdido”. Una quimera que, una vez alcanzada, hará que toda mujer tenga un orgasmo, como si se tratase de una magia ancestral.


Tiene sentido que si la percepción de la sexualidad se reduce al constructo del placer, la búsqueda del centro corporal que alcance los niveles más placenteros, se convierta en algo así como conseguir la más reciente actualización de nuestro Iphone, algo indispensable.


Sin embargo, el diálogo social sobre el punto G rebosa de ignorancia, porque… ¿Qué es el verdadero placer? ¿Es algo fisiólogico, físico, neurológico, emocional, cognitivo, espiritual?


Estas preguntas nos pueden guiar hacia un conocimiento más profundo, porque al contrario de lo que cree el público en general, todavía quedan muchas respuestas y existe mucho debate científico a este respecto.


En este artículo, te lo ponemos fácil, te ahorramos horas de desinformación, para que de una vez por todas, conozcas lo que es el realmente el punto G.

¿Se trata de un mito?


Durante mucho tiempo el orgasmo y el placer femenino han sido motivos de discusión en la sociedades y también en el ámbito científico. Si viajamos en el tiempo al sigo XI, podremos observar que en la antigua India, ya existían textos describiendo una zona erógena de alta sensibilidad, capaz de producir placer en el interior de la vagina. Hacia el siglo XVII el anatomista Regnier de Graaf describió una zona anatómica erógena en la pared vaginal anterior. Haz click aquí para seguir leyendo.