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Abuso y Maltrato en la Vejez

El psicólogo Gabriel Serrano escribe este artículo, con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se celebra el 15 de junio, en el que proporciona datos actuales, así como pautas para prevenir el burnout y para actuar ante una posible situación cercana de maltrato.



Con el motivo del Día Mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, quisiéramos concienciar a la población de las dificultades por las que pasan las personas que se encuentran en esta población. La vejez o tercera edad es una etapa vital que comienza a partir de los 65 años (1). Esta etapa viene acompañada de distintos cambios físicos (2), psicológicos (3), hormonales (2) y sociales (3,4). En los últimos años, se ha producido un crecimiento en la densidad poblacional de las personas de tercera edad alrededor del mundo, principalmente por distintos aspectos como la dieta, avances médicos y de salud mental que repercuten en la calidad de vida (5). A su vez, debido a este incremento, se han disparado la cantidad de casos de maltrato en esta población, por lo que ha empezado a ganar la atención del ámbito científico (6).


La OMS reconoce el abuso a las personas de tercera edad como una conducta aislada o continua, o la ausencia de acción o intervención pertinente que ocurre en cualquier relación de confianza que pueda generar un mayor estrés en estas personas (7,8). Se estima que en torno al 15,6% de los adultos mayores o personas de tercera edad, sufren algún tipo de abuso o maltrato (7), no obstante, se cree que los datos están mitigados o reducidos puesto que hay muchos abusos que no se llegan a reportar o denunciar, y otros de los cuales no se tiene consciencia plena (6,7). Además, se estima que para el 2060 la prevalencia del maltrato en personas mayores incremente a un 23,5% (6).


En la bibliografía se han identificado distintos tipos de maltrato (1,6–8):

  • Físico: Golpear, zarandear, empujar, privar de libertad de movilidad mediante restricciones físicas o mecánicas.

  • Psicológico: uso de amenazas, acciones de menosprecio, humillación, ignorar su presencia, impedir la libre toma de decisiones.

  • Económico: libre disposición de bienes o dinero de la persona mayor sin su consentimiento.

  • Sexual: toda aquella situación de contacto de carácter sexual, donde no hay un previo consentimiento.

  • Negligencia: no cubrir las necesidades básicas de la persona mayor, descuidando aspectos nutricionales, de aseo, medicación (pudiendo ser intencionada o no).

  • Auto-negligencia: cuando el propio mayor pone en riesgo su salud.

  • Las restricciones: el uso mal indicado o excesivo de contenciones, se puede entender como una limitación de su movilidad y privación de libertad.


Dentro del marco teórico del maltrato, hay que tener en cuenta síndromes que pueden desarrollar sus cuidadores, como es el caso del burnout, la cual es una forma de deshumanización (1,4,9). El maltrato no tiene una justificación, pero puede tener origen en factores ambientales como sería el caso de este síndrome. El mismo, se suele presentar por un exceso de responsabilidad sobre alguna persona debido a su dependencia, en español se lo suele reconocer con mayor facilidad como síndrome del trabajador quemado (7,9). Respecto al ámbito familiar, se ha encontrado que las personas con mayor probabilidad de maltratar a un anciano dentro del entorno familiar son los hijos de la persona dependiente (1).


En el ámbito institucional, encontramos otras variantes del maltrato, regularmente asociado al burnout:

  • Infantilización: tratar al paciente como si fuera un niño irresponsable.

  • Despersonalización: no dan los servicios necesarios para el paciente.

  • Deshumanización: ignorar al anciano y despojarlo de la intimidad.

  • Victimización: ataques a la integridad física y moral de los ancianos.

Las repercusiones o consecuencias que perciben las personas de la tercera edad maltratadas se manifestaran en función del tipo de abuso del cual han sido víctimas. Las consecuencias más visibles son las físicas (heridas, fracturas, pérdida de cabello y hematomas) (1,9). En el plano psicológico, se suele producir un incremento en la ansiedad, problemas de sueño, pérdida de apetito y tendencia a la depresión (1,6). En lo económico, se presentan problemas de desahucio, deterioro del nivel de vida; y en el plano sexual, enfermedades de transmisión sexual y traumas en genitales, boca y zona anal (1,6).



¿Cómo prevenimos el síndrome del Burnout?

Durante la pandemia producida por la Covid-19, el síndrome de burnout se ha incrementado en los trabajadores del ámbito sanitario, principalmente en los centros hospitalarios y en las residencias de ancianos (10). La prevención de este síndrome, según Gómez-Gascón, et al., (2013), se puede conseguir por medio de talleres que se dividen en 4 fases (11):

1. Identificar la sintomatología (manifestaciones físicas y psicológicas de ansiedad, fatiga, dolores de cabeza, problemas estomacales) y establecer mecanismos de afrontamiento para los estresores del trabajo.

2. Entender el proceso del síndrome: sus componentes motivacionales y cognitivos.

3. Desarrollar competencias emocionales y una personalidad positiva para sobrellevar esta situación.

4. Mantener el autocuidado (sueño, aseo, hobbies, etc.) y la recuperación.


Además de estos talleres, existen mecanismos protectores que encontramos en nuestra vida cotidiana que pueden servir como medidas preventivas. Las estrategias con mejores resultados son el autocuidado y el cuidado de las relaciones sociales (10,11). El autocuidado, implica velar por nosotros mismos, además de los ejemplos previamente explicados, se pueden añadir: equilibrio emocional, buena alimentación, y dedicar tiempo para nosotros. Respecto al cuidado de las relaciones sociales, se ha observado que el contacto con personas del ámbito laboral fuera del mismo y con personas externas al ámbito de trabajo, ha tenido buenos resultados (10,11).



¿Qué hacemos cuando hay una persona mayor que está sufriendo un maltrato?

En la legislación española, encontramos protocolos de actuación cuando se tiene sospecha y/o certeza de alguno de los maltratos enunciados anteriormente. Estos se acatarán en función de la gravedad de dicho maltrato (menos grave, grave y muy grave).

· Menos grave

Atención social primaria: coordinación con el centro de salud, valoración e intervención psicológica y vigilancia por parte de los servicios sociales.

· Grave

Programa de maltrato: mesa de vulnerabilidad y equipo de malos tratos a personas mayores.

· Muy grave

Servicios de emergencia: 112, Samur, Policía Municipal, Cuerpo Nacional de Policía.


Para más información acerca del protocolo de actuación, se puede acudir a la guía de protocolo ofrecida por el ayuntamiento de Madrid en el siguiente enlace:

https://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Mayores/Promocionales/ficheros/Gu%C3%ADa%20sobre%20%27Atención%20a%20personas%20mayores%20vulnerables%20que%20sufren%20maltrato%27.pdf



Gabriel Serrano

Psicólogo



Referencias


1. Alonso Garnales T. El maltrato en la vejez. Nuberos Científica. 2015;2(14):72–8.

2. Felipe Salech M, Rafael Jara L, Luis Michea A. Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento. Rev Médica Clínica Las Condes. 2012 Jan;23(1):19–29.

3. Meléndez JC, Agustí AI, Delhom I, Rodríguez MFR, Satorres E. Bienestar subjetivo y psicológico: comparación de jóvenes y adultos mayores. :7.

4. González MGR, Valdez BMT, Hernández ZR. Dependencia y maltrato en las personas mayores. :13.

5. Della Camera PA, Morselli S, Cito G, Tasso G, Cocci A, Laruccia N, et al. Sexual Health, Adherence to Mediterranean Diet, Body Weight, Physical Activity and Mental State: Factors Correlated to Each Other. Urol J. 2017 Oct;84(4):221–5.

6. Morgante MG, Iuliano RM, Canal M, Valero A, Almonacid FB, Fravega A. Abuso y maltrato en la vejez: reflexiones y aportes para un tema prioritario desde la Mesa de Trabajo para Personas Mayores de la Universidad Nacional de La Plata. 2018;13.

7. Van Den Bruele AB, Dimachk M, Crandall M. Elder Abuse. Clin Geriatr Med. 2019 Feb;35(1):103–13.

8. Lacher S, Wettstein A, Senn O, Rosemann T, Hasler S. Types of abuse and risk factors associated with elder abuse. Swiss Med Wkly [Internet]. 2016 Jan 31 [cited 2021 Jun 15]; Available from: http://doi.emh.ch/smw.2016.14273

9. Neuberg M, Železnik D, Meštrović T, Ribić R, Kozina G. Is the burnout syndrome associated with elder mistreatment in nursing homes: results of a cross-sectional study among nurses. Arch Ind Hyg Toxicol. 2017 Sep 26;68(3):190–7.

10. Raudenská J, Steinerová V, Javůrková A, Urits I, Kaye AD, Viswanath O, et al. Occupational burnout syndrome and post-traumatic stress among healthcare professionals during the novel coronavirus disease 2019 (COVID-19) pandemic. Best Pract Res Clin Anaesthesiol. 2020 Sep;34(3):553–60.

11. Gómez-Gascón T, Martín-Fernández J, Gálvez-Herrer M, Tapias-Merino E, Beamud-Lagos M, Mingote-Adán JC. Effectiveness of an intervention for prevention and treatment of burnout in primary health care professionals. BMC Fam Pract. 2013 Dec;14(1):173–80.


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