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Un cerebro creativo

Mª Cristina Llewellyn-Jones Valdivieso, alumna de prácticas de Psicología en la Consulta, escribe este artículo para el blog de Neuropsicología y Salud, en el que explica el funcionamiento del cerebro creativo y la relación que la creatividad tiene (o no) con la enfermedad mental.



La creatividad es una de las conductas más complejas de la persona. Es la capacidad que tenemos las personas de buscar nuevas soluciones ante problemas o de sacar algo nuevo cuando antes no lo había. Creatividad, si bien se expresa de manera muy tangible en el arte, no sólo se encuentra en ello ya que ese adentrarse en lo desconocido no se limita sólo al arte. Creativos son Van Gogh o Mozart, pero también lo es el científico que ante un resultado desfavorable es capaz de cambiar las variables para encontrar la relación que busca. Creativo es el matemático que es capaz de encontrar otra solución ante un problema aplicando la lógica y no el protocolo, y creativo es el niño que es capaz de ver en un trozo de plastilina una figura de un león o ver en sus peluches un ejército militar. La creatividad es la capacidad de transformar la realidad que todos ven en algo nuevo. Cuando ese algo está dotado además de la belleza y el atractivo de la espontaneidad y emocionalidad de la persona, hablamos de arte (Romero, J., 2000).


El arte de la creatividad


Al hablar de arte, si bien es la representación del inconsciente del artista (Romero, J., 2000), a veces no se considera como tal si no hay una aceptación social. En ocasiones, esto mismo ocurre con la creatividad, asociándola a personas que dedican su vida a pintar, diseñar o componer grandes temas, dejando de lado el concepto que hemos explicado de “creatividad”. Aún así, nosotros trabajaremos con ambos conceptos en su gran complejidad, donde la creatividad no sólo da lugar al arte, sino que lo excede y va mucho más allá.


A nivel evolutivo vemos que la creatividad no es un fenómeno fundamental para la supervivencia, pero que sin embargo sí que ha estado presente a lo largo de la historia del hombre, como algo tal vez inherente a él. Desde la pintura rupestre hasta el impresionismo actual el hombre ha encontrado en el arte, fruto de la creatividad, una forma de comunicación, estrategia relacional. forma de procesamiento y expresión de los sentimientos. En este artículo nos centraremos en esa creatividad expresada a través de obras o productos de las personas creativas que pueden percibirse a nivel visual - como los cuadros - o a nivel auditivo - en el caso de la música.



Experiencia visual y auditiva de lo artístico


A nivel visual percibimos esa obra creada a través de los ojos. El lector coincidirá en que los ojos son esos instrumentos predilectos por los que conocemos la realidad y es que, aunque no son los únicos, son la principal fuente de información y de lo que más hablan nuestros nervios al cerebro. Este detalle es importante porque implica una relación estrecha con las estructuras de memoria donde los recuerdos se crean, sobre todo, basados en la información visual. Una de ellas, la corteza orbitofrontal medial, relaciona a su vez de forma bioquímica esa memoria con las emociones, el placer y los sistemas de recompensa. Todo ello se ve implicado en la simple observación de ese cuadro, se nos mueven emociones, sentimos el placer de lo bello e incluso recuperamos o creamos recuerdos en torno a ello.


Pero además, se ha visto una cosa muy interesante y es que, al mirar un cuadro que representa una acción, las neuronas espejo - que a grandes rasgos se encargan de que imitemos acciones de las personas que tenemos delante - empiezan a funcionar. Es entonces cuando en el cerebro se empiezan a activar las mismas zonas que lo harían si el observador estuviera haciendo la acción él mismo (Freedberg, D., & Gallese, V., 2007). Esto quiere decir que si miramos un cuadro de una persona montando a caballo, empatizamos de alguna manera con él y nuestro cerebro hace una representación mental en la cual se activan las zonas correspondientes. Nuestro cerebro se activará como si uno mismo fuera el jinete y de una forma mayor si el observador ya sabe montar. Hasta ese punto puede llegar el poder del arte.


Sin embargo, aunque los cuadros puedan llevarnos a esa capacidad de implicarnos tanto en lo que otro ha creado, lo que percibimos de forma auditiva, la música, implica al oyente emocionalmente de una forma mucho más completa. ¿Por qué ocurre esto? La música es una forma de comunicación no verbal y expresión, aunque a veces se emplee lenguaje verbal en ella. Cuando se escucha una composición dotada de emoción, ésta produce un placer comparable al de la actividad sexual o al del comer cuando tenemos hambre, al fin y al cabo, estímulos relacionados con la supervivencia. El poder de una canción es por tanto muy grande. Wassily Kandinsky decía: “El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana” y es que la música es capaz de entrar de forma directa, pasando barreras que no pasa el lenguaje verbal, y sorprender y emocionar al que lo escucha.


¿Todo ser humano es creativo?


Estos frutos de creatividad hemos ido viendo que influyen de forma clara en el receptor, ahora bien, ¿está todo el mundo capacitado para crear? ¿Somos todos creativos? Ante esto la respuesta es que sí, todos tenemos la capacidad de ser creativos, ahora bien, no todos de hecho decidimos cuestionarnos o avanzamos en terrenos desconocidos tanto como otros, hay personas que nacen con esta capacidad mucho más desarrollada o que a lo largo de su vida deciden trabajarla mucho más. Y yendo un paso más allá podríamos buscar las bases de esa creatividad que explican la mayor búsqueda de unos con respecto a otros. ¿Hay alguna diferencia a nivel cerebral entre una persona creativa y una que no se considera como tal? En el cerebro de una persona creativa hay una desregulación de uno de los neurotransmisores, la dopamina, que se produce de forma puntual produciendo ese “momento ajá” que seguro conocemos: la inspiración. Además tienen una actividad del Hemisferio Derecho mayor que del Hemisferio Izquierdo, una actividad de la parte prefrontal más baja - como ocurre en cuadros psicóticos - y presentan desinhibición cognitiva, lo que traducimos en que la demasiada atención de los menos creativos les impide crear. (Dierssen Sotos, M., 2019)



Creatividad vs Enfermedad mental


Por lo que hemos visto, hay cierta semejanza entre las características cerebrales de una persona creativa y ciertas enfermedades mentales, como esa bajada de actividad del área prefrontal. También hay similitud en conceptos puesto que en estas enfermedades vemos características de desconexión con la realidad, semejantes a las que pueden existir en un artista creando su obra. Si están tan relacionados y suponen cerebros tan parecidos, ¿qué relación existe? ¿Aumenta entonces la creatividad en pacientes con enfermedades mentales? La respuesta seguramente sea que no, aunque las personas creativas sí que están asociadas a rasgos de personalidad más divergentes que pueden ser un factor de riesgo, entre otros, para padecer una enfermedad mental o trastorno. En personas sanas el sistema límbico - relacionado con las emociones - está muy presente en el arte cargado de emocionalidad y sentimiento donde el autor opta por colores brillantes y llamativos para comunicarnos emociones de rasgos más amargos. Grandes artistas pudieron encontrar en el lienzo, partitura o medio artístico una manera de regularse y plasmar sus preocupaciones y miedos profundos. Esto no es igual en un cuadro psicótico porque, aún habiendo creatividad y en abundancia en cierto modo, es muy difícil que se logre canalizar u ordenar conforme a una obra de arte coherente.


El cerebro creativo implica inconsciente, expresión de emociones, desconexión de la realidad, espontaneidad… propiedades asociadas a cuadros de pacientes con enfermedades mentales en ese descontrol e impulsividad sin soporte en la realidad, pero no por ello determinantes. Puede llegar a pensarse que los genios artistas tienen en su arte un punto de locura que les hace posible alcanzar esas obras maestras. Por lo que hemos visto no es del todo desacertado y existen casos, como el ilustre Van Gogh, donde se ha dado esa conexión entre creatividad y enfermedad mental. Ahora bien, debemos ver esos casos como lo que son, ejemplos de integración de ambos conceptos. Esto no implica que los grandes artistas deban ser diagnosticados como pacientes mentales, ni lo contrario, que personas que padezcan estas enfermedades están por ello dotados de una capacidad de crear obras de arte como los grandes dedicados a ello.




Mª Cristina Llewellyn-Jones Valdivieso

Psicóloga



Referencias


- Dierssen Sotos, M. (2019). El cerebro del artista : la creatividad vista desde la neurociencia. Shackleton Books


- Freedberg, D., & Gallese, V. (2007). Motion, emotion and empathy in esthetic experience. Trends in Cognitive Sciences, 11(5), 197–203.


- Romero, J. (2000). Creatividad, arte, artista, locura: una red de conceptos limítrofes. Arte, individuo y sociedad, 12, 131-141.


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