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"Parte de la reivindicación de la película son las consecuencias de la falta de formación"

El Dr. Carlos Chiclana entrevista a la directora Elena Martín Gimeno en la librería especializada en cine Ocho y medio. Su última película, Creatura, ha sido premiada en la Quincena de realizadores en Cannes como mejor película europea. Martín Gimeno es directora (Julia ist, 2017), actriz (Julia ist, Suc de Sindra) y guionista.




- El día 8 de septiembre de 2023 se estrenó en España “Creatura”, con guion tuyo y de Clara Roquet, dirigida y protagonizada también por ti. En los pases previos al estreno ya has tenido oportunidad de compartir con los espectadores su experiencia ¿A qué personas puede gustarle más? ¿Quién te parece que conectará más con lo que se narra y en el modo en que se cuenta?

Hay cuatro perfiles que he visto que conectan de manera distinta, pero intensa. Por una parte, las personas a las que la película las habla de manera más frontal, que suelen ser las personas que me escriben al día siguiente o que se van de la proyección emocionadas y me dicen “adiós… no puedo hablar”. Son personas que se identifican con el personaje de Mila adulta, que aparte de identificarse con la adolescente y la niña, son mujeres que sienten que tienen un bloqueo parecido al de Mila adulta o que han sufrido en relaciones de pareja o en relaciones sexoafectivas este tipo de bloqueos. Creo que estas son a las que la peli les atraviesa de principio a fin, porque hacen el viaje completo.

También se han acercado personas que son madres o padres de niños o niñas pequeños, que viven la película. Tienen la oportunidad por el entorno, o lo que sea, de comentar estas cosas con otros padres, con otras madres. Hay otra gente que de repente es como “no me había planteado ver las cosas desde el punto de vista de la niña”. Se quedan afectados por la película. Padres de niñas adolescentes, de esas también han venido unos cuantos.

Algo que me parece muy bonito y que ha sido más bien sorprendente. No sé por qué sorprendente porque en realidad siempre estuvo ahí la intención, pero de ahí a que lo consigas hay siempre el miedo de que no pase. Ya en el primer pase en Cannes se acercaron muchos chicos, también jóvenes entre 20 y 35. Sobre todo chicos, que estaban ahí esperando y me decían “muchas gracias porque…”. En concreto un chico, un chaval bastante joven, me dijo “es que mi pareja este año ha estado pasando por un momento en que estaba confrontando bastantes cosas de su pasado y de su infancia. Y yo estaba intentando acompañarla como he podido y me doy cuenta de que, si no he conseguido estar cerca suyo como me gustaría es porque yo no me he atrevido a mirar mis propios miedos”. Fue super emocionante. Entonces, hay como los Milas, los Marsels, y luego los padres y las madres.

Es curioso porque durante el proceso siempre hubo un intento de que tuviera un tono coral, de intentar empatizar con todos los personajes; pero siempre pensamos que, al fin y al cabo, nuestro target iba a ser las mujeres de entre 20 y 45 años. Y no ha sido así.

- Supongo que el montaje final no fue sencillo. Has contado que te entrevistaste con personas muy diversas para recoger experiencias y que, por tanto, aunque pueda haber algo de autobiográfico, cuentas “historias de muchas historias”. En la película hay secuencias que, como expresas en alguna entrevista, están luego unidas a modo de Frankestein. ¿Se desarrolló así el guion de modo expreso o se decidió posteriormente por la dificultad de unir en una sola historia tantas narrativas recogidas en el trabajo de investigación que hicisteis? ¿Qué dificultades encontrasteis para reflejarlas en un guion coherente y para montar la película con una narrativa inteligible?

Esto fue el proceso de 6 años de guion y pasamos por muchas fases. Sí que desde el principio decidimos que el personaje de Mila, en la infancia, que fue en realidad lo más fácil de escribir, había tenido un desencuentro, una frustración en la etapa genital y que entonces tenía ella un Edipo con su padre; por eso también decidimos que fuera hija única y esa triangulación con la madre.

Esto ya marcaba un devenir del personaje, quieras o no. Hay muchas opciones, la gente es muy diversa pero sí que esto nos marcaba, cómo se relacionaba ella en la infancia, nos marcaba también ciertas cosas del personaje en la adolescencia, como esa necesidad de gustar y de seducir. Nos marcaba también esa herida en la en la edad adulta, que para mí se cuenta, sobre todo, en la primera escena. Cuando ella en la escena de sexo con Marcel, le pide que la mire.

Te lo confirmo, como psiquiatra… es la clave de la película, cuando ella dice “mírame, mírame, mírame”, tres veces.

Sí, claro, para mí también. Es algo que estoy compartiendo aquí y no encuentro lugar en las otras entrevistas, porque de repente me supone explicar muchas cosas de la investigación, entrar como en tecnicismos. Esto nos condicionó, esto, evidentemente era como la guía del personaje.

Pero, luego había todas las cuestiones de experiencias concretas: qué le pasa, cuál es su vida, qué escenas, con qué chico se enrolla, qué pasa con este chico, qué le pasa con el padre, qué diálogos tienen. Y estas son las que construimos a partir de las entrevistas. Por ejemplo, para entendernos concretamente, lo de “me bota la vulva”. Esto nos lo contó una chica en una entrevista, que nos contó que ella recordaba, una experiencia que ella recordaba y que se le quedó grabada es que cuando ella era pequeña, otra niña en unas colonias le dijo “a mí me bota la vulva” y ella dijo: “guau, entiendo perfectamente lo que quieres decir”. Como niña que se le quedó grabado y empezó a usarlo como concepto. Había otra, la hija de una amiga que dice, bueno, no sé si todavía lo dice porque ahora ha crecido, pero decía mucho, “me hace ruido la vulva”. También nos lo planteamos en algún momento, pero como su primo es sordo, es un poco raro que le diga justamente a un niño sordo, me hace ruido como una metáfora auditiva, igual mejor lo de me bota es más gráfico. La escena en la que se ponen flores en las bragas surgió de otra experiencia de otra chica con la que hablamos, con la que hablé yo.

En la adolescencia la relación por el chat, y el hecho que tu padre te pille, y tú te enteres no porque te lo diga de frente, sino porque te ha puesto un antivirus infantil. Todas estas experiencias fueron recogidas en entrevistas, pero vehiculadas a través de un personaje que tiene una herida. También nos sirvieron mucho para la edad adulta, porque ahí sí que íbamos más pérdidas porque siento que, o al menos yo, no supe llegar a ellas. Pero hay menos cosas escritas o de forma menos clara, igual porque en la adultez todo se complejiza más. Pero así como, podía leer sobre etapas del desarrollo en la infancia, es como que no hay etapas de desarrollo en la edad adulta.

Bueno, sí hay sí hay…

Sí hay, pero no sé. Igual no encontré el sitio adecuado, pero fue como…

La siguiente vez me llamas.

Vale. Fue una investigación de campo, no desde la teoría. Había una chica que nos contaba que le daban arcadas cuando se masturbaba. Otra chica que sentía ansiedad justo antes de tener sexo, entonces ella se bloqueaba, pero decía, “Venga más, si te esfuerzas, te va a gustar.” Entonces se esforzaba. Luego le gustaba, pero cuando acababa tenía otra vez de ansiedad. Vimos también un documental que se llama “Venus confesiones desnuda”. Claro, había mujeres que no podían ni mirarse desnudas al espejo o tener sexo con la luz encendida. Fuimos como destilando, construyendo poco a poco.

- Al verla tuve una sensación ambivalente. Agradable al percibir que tratáis al espectador como alguien inteligente al que no le decís lo que tiene que pensar, y le respetáis al no obligarle a sentir una emoción concreta. Desagradable por percibir algunos lugares comunes o clichés como la secuencia en que se comenta lo de los pelos en las axilas de las mujeres de Berlín o la del culito de delante. ¿Cómo habéis intentado manejar ese equilibrio para no ser didácticos, conectar con las experiencias reales de las personas y que fuera una película contemporánea?

¡Ay, qué pregunta más difícil! Creo que el no ser didácticas, pasó por estar planteándonos cosas que nosotras tampoco sabríamos la respuesta. Creo que hubiera sido muy distinta si hubiéramos partido de un sitio de “vale, ya sé lo que quiero contar, ya sé cuál es mi reflexión final, y ahora os la voy a contar”, no como “ahora os voy a imponer mi opinión y así es como yo veo las cosas y así se tendrían que resolver.” Nunca me interesó hacerlo desde aquí, porque una película dura muchos años y era como “si yo no tengo un interés real y personal de decir es que yo esto todavía no lo entiendo, me voy a aburrir. Y va a llegar la fase de rodaje, ya lo voy a saber todo y me va a dar un palo… y luego imagínate el montaje y luego la promoción ¿qué voy a contestar en las entrevistas? ¡Qué horror!

Había algo de esto que lo tenía muy claro y también vino porque en “Julia ist” nuestra primera película, y digo nuestra porque era una película muy colectiva, creo que por facilitarnos el guion, en ciertas cosas hicimos que el personaje fuera una tía que era más acomodada de lo que éramos nosotros, era más inmadura de lo que éramos nosotros y esto nos ayudó mucho a generar un choque más visible. Pero que el personaje estuviera por detrás de mí era como “qué aburrido, ¿no?” y en este caso yo necesitaba que fuera un reto y por eso creo que no resulta didáctica, porque es que no sé qué te voy a contar. Porque hemos hecho mucha investigación, pero todo lo que me surgen son preguntas.


HEMOS HECHO MUCHA INVESTIGACIÓN, PERO TODO LO QUE ME SURGEN SON PREGUNTAS

Yo no quise tratar los flashbacks como flashbacks. No hay un tratamiento de imagen distinto, no hay, no hay una jerarquía entre las épocas. Cuando habla con la madre le dice, “tú también meneabas el culete” y para mí hay algo ahí que muestra que ella no tiene la verdad absoluta, ¿no? Como que estas tres temporalidades pasan en un lugar subjetivo.

También esto hace que escenas como la de la comida familiar cuando hablan de lo de los pelos en las axilas tengan sentido. Yo recuerdo comentarios de este tipo de mis tíos o de incluso de mi padre. Ahora pensé, qué fuerte, hace muy pocos años de esto, hace muy pocos años. La generación de nuestros padres, que fueron activistas de izquierdas en muchas cosas y estuvieron en la transición ahí dándolo todo como los que más y siendo perseguidos por los grises y haciendo manifestaciones, pero el feminismo no estaba en la agenda.

Hemos crecido con informaciones que pasan en segundo plano, conversaciones hostiles y agresivas hacia la mujer, pero que hemos normalizado todos y todas. Han sido como la banda sonora de nuestra vida y todas estas cosas forman parte de lo que queríamos contar, del contexto de la película. Por ejemplo, lo de los pelos en las axilas tenía sentido en contraste con que están hablando de que Aznar es un facha, de que Pujol también lo es por pactar con él, de que son unos casposos y luego, al cabo de 2 frases, dicen “la tia que tiene pelos en las axilas.” Dices, claro, en un momento en que eran dos cosas separadas.

- Los personajes exigen ser entendidos a su manera. Esto sería lo deseable en cualquier relación humana. A la vez, cuando tratas a alguien más tiempo, le pides también que evolucione y que, por ejemplo, con los temas de sexualidad, que se forme. ¿Has considerado que esto se le podría echar en cara a Mila adulta? ¿Podría ser también una de las propuestas de la película: la necesidad de educación y de formación sexual?

Sí, claro, la película en sí como cosa entera y acabada tiene totalmente esta intención. Parte de la reivindicación de la película son las consecuencias de la falta de formación por parte de todos los personajes que intervienen, de hecho, es como una bola de nieve, es como unos se traspasan las heridas a otros por sus propios miedos. Hay un efecto dominó, que es lo más real que pasa en cualquier familia o en cualquier constelación si no hay una consciencia.

En el personaje de Mila adulta nos planteamos que ella hiciera terapia, porque lo más lógico es que lo hiciera. Es una chica de clase media, millennial, que siempre se pregunta cosas, es una tía que es reflexiva, no es un personaje escapista, al contrario, es de las que va ahí donde duele. Debería hacer terapia. Pero a nivel cinematográfico, no conseguimos que funcionara. Porque si en las sesiones de terapia, que están escritas, el subtexto de la peli se verbalizaba, habría una confrontación que no es de ella con los personajes, sino de ella con una terapeuta, y hubiera sido otra película. Para mí fue un duelo porque me interesaba mucho y sigo interesada. Igual en futuros proyectos lo vuelvo a intentar.

Lo que ocurre en terapia supera cualquier guion, te lo puedo confirmar.

Claro, claro, yo hace muchos años que voy a terapia. Ahí se hacen viajes increíbles. Yo también tenía ganas de retratar no una terapia de diván, de conversaciones… sino también qué pasa cuando interviene lo físico.

Justo, que hay terapias sensoriomotrices muy interesantes

Es muy interesante y es súper cinematográfico también porque hay momentoss en terapia que pienso si esto se grabara desde fuera no sabrías qué me está pasando ¿no? Como que hay momentos de climáticos o de éxtasis, que son muy locos. Pero es verdad que nos llevaba a otro lugar y en un momento dado tuvimos que decidir. Sí que es verdad que había algunas escenas en que había diálogos que daban a entender que ya estaba haciendo terapia fuera de campo.

Había escenas en las que el novio le decía, “pero esto ¿por qué no la has hablado con la terapeuta?” Pero de forma orgánica fueron cayendo en versiones de guion, y lo que quedaba cayó en montaje. Entonces decidimos que quedara en el limbo, no sabes si ella está haciendo terapia o no. supones que no. Pero aún así, para mí la evolución que tiene Mila llega, sí hay evolución. Es decir, de la escena 7, que es la escena de donde ella tiene como este ataque de neura. Del “mírame, mírame”, y la que acaba con que no quiere que él se vaya por la puerta, aunque sea para fumar un cigarro, a la ruptura en la que ella ya no está luchando, sino que está vulnerable y que hay un poco de resistencia cuando le dice, “a pesar de todo, yo quiero que seas tú el que el que me acompaña”

Sí, hay unas propuestas de cambio, por ejemplo cuando está en él, trabajando en la mesa y ella le propone un juego. Y él no responde, porque no se sitúa en lo que está ocurriendo. Sí que hay una evolución, pero le falta formación. Te dan ganas de entrar en escena y decir, “sí, vamos a cambiar, pero así no, así no, vamos a ir poco a poco.

Para mí el cambio más heavy es al final de la película, que tiene que ver con el regreso a la infancia y con esa conexión con la madre. Tiene que ver con una reconciliación con lo femenino, porque todas tenemos una misoginia interna súper fuerte y cuesta muchísimo desmontarla. El hecho de ella recordar esa infancia y ese rechazo constante a la madre, y pedirle perdón a la madre por eso. Y juntas ordenar las cosas de la abuela es como alinear ese ese linaje femenino. Y que esto le permita estar tranquila y recibir ese abrazo de su padre desde un sitio de “bueno, algo es algo”.

Para mí lo más heavy es que ella sea capaz… Que mucha gente me dice: “ah, lo del agua al final, cuando se pone agua en la vulva es porque la madre le dijo que el agua de mar lo cura todo”. Es curioso porque nunca lo pensé así. Está bien porque tiene sentido. , pero para mí no, no venía de ahí. Ella ha necesitado confrontar todos los pilares de su vida y lo último que le queda es ella misma. Me pica, pues me curo. Ya no hay conversación posible, ya está. Ahora estoy aquí, estoy yo sola en medio de la noche. Para mí viene más de la frase de la madre de “sí, yo también te meneaba el culete”. Como que todo vuelve hacia ella. ¿De qué forma recuerdo las cosas que he decidido poner en primer plano? Que hay una responsabilidad de decir, vale, pues voy, cruzó el bosque en medio de la noche. Que esto para una tía levantarse a las 3:00 H de la madrugada, cruzar un pueblo fantasma, cruzar un bosque oscuro y llegar al mar de noche es en sí un acto de valentía y una hazaña increíble. Y llegar ahí y ¿me pica? pues me pongo agua, ¿no? Para mí eso ese final, en el que también hay algo de integración, una reconciliación con todas sus partes, con la niña, con la adolescente, cuando están en el agua nadando. No sé si viste este final o no. Hay dos finales de la peli, con el que estrenamos en Cannes…

He visto el final en el que llega al mar y se baña…

Sí, pero no viste que luego se pone a nadar y aparecen las otras Milas. Este es el nuevo final.

¿Ese es el que se va a proyectar en cines?

Sí, sí. Es el que enseñamos en el preestreno en Madrid y en Barcelona.

Esto de las partes en terapia tiene mucho sentido. Claro, el yo está fragmentado y hay que unirlo. ¿No?

Claro. Por eso yo necesitaba ese final. Sí, sí, sí, sí.

En una entrevista a Catalunya plural, refieres que “No hablamos suficiente de la intimidad del sexo”. En sexología entendemos que la intimidad erótica requiere de personas que se hacen presentes como sujetos, con unos cuerpos concretos y una respuesta sensible, que tratan a la otra persona como sujeto, hay un espacio psicológico compartido, te puedes abandonar en la otra persona, hay empatía, mentalización, cuidados, vinculación, bienestar y reciprocidad. ¿En qué modo Creatura podría ayudar a que quien la vea se anime a incluir todos estos componentes en su vida sexual?

Creo que habría que hacer una segunda parte…

Por eso, es que un terapeuta a mí me dan ganas de decir: hay que evolucionar, que se puede, tráeme al novio vamos a ayudarle, vente tú, dile a tu padre que te abrace más, si no sabe abrazar dile que le enseñamos a abrazar

Sí, totalmente. Esto fue una cosa que tuvimos que decidir en un momento dado. Hay algo de todo esto en lo que me gustaría muchísimo que la peli ayudara. Cuando veo, por ejemplo, que hay mujeres de mi edad que salen de la película y me dicen que ha abierto una puerta que no sabía que existía, pienso: vale, creo que la película puede funcionar.

Me encantaría que funcionara al activar el “oye, podemos hablar de esto si quieres podemos hablar de que hay este malestar, aunque no te haya pasado nada súper grave o aunque no lo recuerdes, o aunque tú creas que no, que no es legítimo que tengas estos miedos y estas dudas y que sientas que no te siente realizada en tus relaciones sexoafectivas, podemos hablar de esto, podemos hablar de dónde puede venir esto, podemos hablar de que es algo también estructural, que no solo depende de ti”.

Para mí había algo de la película que yo quería que funcionara como algo de sentirte menos solo o menos sola viéndola. Ese fue el primer impulso en hacerla. Cuando yo empecé a leer más teoría y documentándome sobre el tema, pensé: “ah, que hay peña que ha escrito cosas sobre esto, yo estoy en la soledad, en mi casa pensando que estoy chalada… y esto se ha estudiado, y ¿cómo puede ser que yo no lo sepa?

Por eso, esa es la enmienda total a la película de la que luego hablamos.

Yo creo que la peli funciona desde este lugar. Siempre hubo una intención de hacer un viaje luminoso hacia un sitio de esperanza. Por eso yo quise regresar al final de las 3 Milas nadando, porque creo que acaba la película con un sosiego, y a mí esto me interesaba. Pero era artificial acelerar los procesos, porque claro, es que estamos contando una peli que en realidad en la edad adulta que pasan ¿seis meses?. Un proceso de terapia para que realmente tú sientas cambios que tienes que estar ¿cinco años?.

Bueno, hay terapias breves también

Sí, me refiero que para que realmente tú sientas que estás integrando algo y que realmente tu modo de ver las cosas y vivirlas es otro, que tienes tú las herramientas, que ya no necesitas ir cada semana a terapia, que…

Sí, sí, tú has hecho el máster en ti misma y ahora tienes que aplicarlo, ¿no? Has tenido terapia y, bueno, ahora tengo que integrar todo progresivamente.

Claro. Lo intentamos, pero cuando forzábamos a los personajes a que entendieran las cosas, o teníamos que pasar por una súper verbalización de lo que está pasando que cinematográficamente no es interesante o se sentía a las guionistas ahí metiendo un giro por meterlo.

Pero fíjate en “Suc de sindra” sí funciona, que me parece un corto dificilísimo de ver si no eres terapeuta. Me parece dificilísimo, a mí me encantó, claro. Pero yo he vivido eso de manera vicaria centenares de veces por acompañar a tantas personas. Al verlo me lo creo, porque me resulta creíble que pueda funcionar.

Es que en ese cortometraje hay mucho proceso fuera de campo. Tú entras en el momento justo antes de que ella haga un clic.

Sí que se ve que lo llevan trabajando tiempo. ¿Qué tal hoy? ¿Hasta dónde he llegado? Hoy mal, hoy bien…

Claro, la primera escena ya te plantea qué tipo de relación tienen estas dos personas, que es una relación, desgraciadamente muy poco común o muy especial. Pero en Creatura, había una voluntad de ir muy atrás, de analizar todo el previo.

- En la web del Festival de San Sebastián se recogen estas palabras tuyas: “Quiero hablar sobre las consecuencias de la represión sexual normalizada, sobretodo en la condición femenina. Por ello, decido entrar en un mundo lleno de tabús como es la sexualidad infantil femenina, origen de esta represión inconsciente. Partiendo del miedo al rechazo en su presente, quiero conducir a una mujer de treinta años a conectar con su dolor más esencial, el asco y la vergüenza, para trascenderlo y reconectar con su deseo. Quiero analizar y romper la relación entre sexo y peligro, planteando dudas alrededor de la represión como medida protectora en la educación cristiana ¿A lo mejor no son tuyas?

Sí, esto es de hace muchos años, esto es de la nota de intenciones, muy al principio de la película, antes de tener el guion escrito. Que heavy, ¿y esto está en la web ahora?

Sí, si lo quieres cambiar, estás a tiempo antes de que llegue el festival.

A ver, ¿cuál es la enmienda?

Al ver la película con ojos de psiquiatra y terapeuta, me parece apreciar en Mila niña una falta de educación por parte de los padres que no saben poner límites de manera adecuada, que le dan esos “masajes en el culete” sin comentar nada, que dice que le vibra la vulva pero nadie dice nada ni a favor ni en contra; en la Mila adolescente observo que está expuesta a pornografía, que exhibe sus genitales vía webcam, que tiene relaciones con un adolescente… No termino de apreciar la represión sexual y mucho menos la educación cristiana en ninguno de los personajes. ¿Podrías matizar tus afirmaciones o desarrollarlas más?

No, nunca fue la intención. Para mí lo de la educación cristiana es algo nuestro. Mi familia es atea, pero…de todas formas la herencia es totalmente cristiana. El concepto de la culpa impuesto; me refiero que por mucho que intentemos huir o que seamos “progres” está ahí, constantemente.

Pero fíjate que eso pasa en países también como India, como China, como Japón, que no tienen raíces cristianas.

Bueno, claro, yo hablo desde lo que sé. Claro, puede ser que pase allí también. Pero, pero desde donde estamos, creo que sí tiene una influencia muy heavy. Pesan los conceptos aunque tú no seas practicante. Yo creo que esto es así.

Sobre la represión en la infancia: nosotros siempre quisimos que el personaje sacase el deseo por donde puede sacarlo. Es que es una energía que sigue viva y no hemos hecho un personaje que realmente cierra con puertas para siempre, no, no, no. Y en la adolescencia encuentra sus maneras, pero

Pero es que son horrorosas, claro, que pueden ser habituales, sí, pero desde el punto de vista de los que trabajamos en esto son, son, son tremendamente traumáticas. Aunque tú digas no, no queríamos utilizar el recurso de un gran trauma, pero son pequeños traumas.

Totalmente, bueno, esto siempre lo digo, que la gente me dice, bueno pero no le pasa nada grave…

Le pasan cosas gravísimas: esa ausencia de límites en la infancia es gravísima. Lo que vive en la adolescencia es gravísimo. Aunque se pudiera decir, “pues lo hemos sufrido el 80% de la población”. Lo siento muchísimo, pero es gravísimo.

Claro, claro que es así, pero en la infancia yo sí veo la represión. Dices que no hacen que no dicen nada cuando dice “me votar la vulva”, pero hay una incomodidad extrema…

Claro, no dicen nada ni a favor ni en contra, miran para otro lado. Como en la comida en la que ella está sentada en rodillas de un amigo y le dice “vete a jugar” y nadie comenta nada

Claro, pero luego sigue en la escena cuando ella se sube a la cama y está frotándose contra el padre, sí que hay una reacción que además para ella es inesperada, porque como no hay reacciones antes.

Exacto, es lo que decía, hay una falta de educación. Y, luego, de repente, “esto a que viene”. El padre monta un pollo porque me voy a ir a dormir a casa de mi amigo y “¿este señor es mi padre?, ¿de dónde ha salido si nunca me ha puesto límites?

Claro, no los ha puesto…el problema es que no hay comunicación, no ha habido nunca una conversación sincera ni él se ha hecho cargo de sus propias movidas. Aunque hubiera puesto límites antes hay que explicar, o sea, hay que saber si estás diciéndole que no voy a dormir con un chico. ¿Por qué? ¿Pero entonces sientes incómodo? Esto es un motivo.

Claro, si es a los 14 la primera vez que pones un límite, y esta es la primera conversación, ya llegas tardísimo.

Pues que interesante. ¡Qué fuerte, que esto esté ahí!

Bueno, por si quieres cambiarlo

Voy a revisar, sí. Pues qué bien, muchas gracias.


“SIEMPRE HUBO UNA INTENCIÓN DE HACER UN VIAJE LUMINOSO HACIA UN SITIO DE ESPERANZA”

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