• Esther García y Marta Díaz

Hay vida a partir de los 70 años


La psiquiatra Marta Díaz y la nuropsicóloga Esther García colaboran con el periodista Yago González en este artículo para el periódico Expansión.

El proyecto en Holanda para legalizar una pastilla con la que los más mayores puedan suicidarse y la tramitación de una ley de eutanasia en España devuelven al centro del debate público el papel de los ancianos en la sociedad.

Holanda está estudiando la aprobación de una píldora mortal para los mayores de 70 años que no quieran vivir. El Gobierno holandés sustenta este proyecto en un estudio que asegura que una parte de la población de más de 55 años "tiene un deseo de morir consistente y activo", a pesar de gozar de buena salud. Se trata de otro paso más en la legislación holandesa respecto a la eutanasia, aprobada en 2002, y mediante la que el año pasado fallecieron 6.126 personas, casi el doble que en 2010, según los propios datos oficiales del país. Precisamente ayer se inició en España, a instancia del PSOE, el trámite parlamentario para aprobar una ley de estas características.

La legalización de la eutanasia plantea un debate mucho más profundo que el dilema concreto respecto a una persona gravemente enferma o impedida. Se trata del debate sobre el papel de los ancianos en la sociedad, una vez jubilados o limitados por diferentes achaques físicos o psíquicos. La soledad es una plaga: dos millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, según el INE. Son frecuentes las noticias de cadáveres de ancianos hallados en sus hogares días, semanas o meses después de su fallecimiento, y ya hay robots diseñados para hacer compañía a los abuelos.

En muchos casos, el final de la actividad laboral supone una especie de instalación definitiva en un terreno de nadie, razón por la que proliferan talleres, cursos y organizaciones dedicadas a la reinvención profesional o, más en general, a mejorar la calidad de vida de los mayores. Una de ellas es la Fundación Edad & Vida, dirigida por María José Abraham. "En esta sociedad donde imperan los valores individualistas, las personas que han dedicado la mayor parte de su vida al trabajo y no han cultivado otras facetas más relacionadas con la esencia humana, pueden tener dificultades para encontrarse bien consigo mismas tras abandonar lo que ha sido hasta ese momento su proyecto vital", explica Abraham. "De todos modos, cada vez más se intenta planificar esta última etapa, dedicando un tiempo a revisar aquellos proyectos que por falta de tiempo no se llevaron a cabo. Encontrarse bien con uno mismo es la clave para no afrontar esa etapa con una sensación de pérdida o de vacío", subraya.

La senectud es la época en la que la persona hace balance de su existencia y se reflexiona sobre anhelos, pérdidas, fracasos y éxitos. De todos modos, los expertos señalan que el buen equilibrio comienza por los aspectos más básicos y fisiológicos. "Para conseguir una senectud plena deben estar cubiertas las siguientes áreas: física y de salud, con especial atención a los sentidos (vista, audición, olfato), así como una dieta equilibrada y ejercicio frecuente adaptado a la edad; la parte cognitiva (lectura, memoria, etc); social (mantener aficiones, estar al tanto de las noticias, no aislarse...) y afectiva (fomentar vínculos, disfrutar de los nietos...)", explican la neuropsicóloga Esther García y la psiquiatra Marta Díaz, del gabinete médico Doctor Carlos Chiclana.

Talento y experiencia

Existen también asociaciones que fomentan la actividad de directivos jubilados o prejubilados, como Secot (Séniors Españoles para la Cooperación Técnica), que cuenta con 1.200 voluntarios veteranos que asesoran de modo altruista a empresarios que están montando su primer negocio. En 2018 realizó 2.833 asesorías que fructificaron en la creación de 290 empresas y 400 puestos de trabajo.

La creciente longevidad también es un acicate para la segunda vida. Según María José Abraham, "los 70 años actuales no son comparables a los 70 de hace unas décadas, y podemos encontrar ejemplos de personas que siguen aportando mucho en edades avanzadas". La directora de Edad & Vida añade que "si bien es cierto que a medida que se envejece se pierden capacidades físicas, el trabajador tiene una mayor precisión para realizar sus tareas y mejores habilidades de planificación y gestión. Así, un trabajador mayor puede aportar mayor pensamiento estratégico, agudeza, sabiduría y mejor capacidad de toma de decisiones".

Las doctoras García y Díaz se muestran más cautelosas: "Creemos que en esta etapa de la vida puede suponer una frustración añadida tratar de embarcarse en nuevos proyectos empresariales. En esta etapa sería conveniente disfrutar de los logros conseguidos y mantener la actividad de otra manera. Para algunas personas sí puede ser recomendable mantener su actividad profesional habitual, siempre y cuando estén preparadas o supervisadas".

Las especialistas advierten de que en la sociedad "se valora mucho la productividad, más el hacer y no tanto el ser, por lo que cosas que pueden aportar los mayores no son tan valoradas y muchas veces se ve a esta población como una carga, incluso considerando la vejez como una enfermedad. Sin embargo, los mayores pueden aportar experiencia, vivencia, cariño, y sin olvidarnos de que en muchas familias son un sustento emocional y económico".

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