• Nuria Ferrer

El daño que hace la pornografía


La psiquiatra Nuria Ferrer advierte en una charla en Córdoba de «todo el daño que hace la pornografía» en un acto de Estudio y Acción, denuncia que transmite «una imagen de la mujer que está por debajo del varón»

La psiquiatra Nuria Ferrer protagonizó en la noche de ayer, 10 de marzo, en el Círculo de la Amistad de Córdoba una nueva actividad de la asociación cultural Estudio y Acción, constituida a finales de 2019. Pronunció la charla «Libertad frente a pornografía».

Esta brillante profesional de la salud, licenciada en Medicina y especialista en Psiquiatría por la Clínica Universidad de Navarra, especialista en Psicoterapia Integradora por la Universidad de Alcalá o máster en Sexología Médica, pretendió con su conferencia «concienciar de todo el daño que acaba haciendo la pornografía, que está tan metida en nuestros móviles y ordenadores y tan normalizada que es complicado que una persona se dé cuenta de que tiene un problema con ella».

Incidió especialmente en el perjuicio que supone para la mujer, pese a los constantes mensajes que se lanzan en la sociedad en defensa de la igualdad. Los vídeos que se difunden desde esta industria, denunció Ferrer, «justo lo que hacen es seguir marcando roles» donde se presenta «una imagen de la mujer que está por debajo del varón; donde el hombre puede abusar de ella, que acaba siendo víctima».

La psiquiatra explicó que la pornografía, con las nuevas tecnologías, se ha instalado como «un elemento preocupante» de educación sexual, con niños y adolescentes teniendo este tipo de vídeos «como primer encuentro con la sexualidad».

Ferrer incidió en que en un «cerebro vulnerable» como es el de un niño, que «no tiene capacidad para ordenar en su cabeza estos contenidos», le dejarán «probablemente una huella marcada sobre cómo ellos vivirán después su sexualidad». Añadió que, en el caso de los adolescentes, cuya personalidad está en formación, el consumo de pornografía puede afectar negativamente a su desarrollo psicoemocional.

De la gravedad del problema da idea el hecho de que, según explicó, «se están haciendo leyes desde Europa, que el próximo año se tendrán que implantar, para impedir que los menores puedan tener acceso a este tipo de material»

Se detuvo, después, en valores negativos que transmiten estos contenidos, además del machismo, como son la «violencia» -«Casi el 90% de ellos la incluyen»-; la falta de concienciación sobre la transmisión de enfermedades sexuales -«Son escenas en las que no se tiene ninguna precaución con el contagio de dichas enfermedades o con el embarazo»- y «el hecho de que no transmitan relaciones humanas de empatía». Porque, argumentó, el material que produce esta industria se «centra puramente en la genitalidad». «Cuando se habla de sexualidad, es algo mucho más amplio, bello, bonito, donde hay afectividad, comunicación, respeto y apego», reflexionó.

Factores de la difusión

Ferrer indicó que existen una serie de factores que favorecen en la actualidad la difusión de la pornografía que ha resumido en las tres «aes». Es «anónima» -«Antes su consumidor debía desplazarse a un videoclub o ir a un quiosco a comprar una revista»-; «accesible», pues «la tienes en un móvil» y «asequible», porque gran parte de ella es «gratuita». A todo esto hay que sumar que es «aceptada y agresiva».

Los citados factores, siguió esta psiquiatra, conforman «una especie de combo que genera la capacidad adictiva tan grande» que tienen estos contenidos. Porque Ferrer, de hecho, indicó que «la pornografía puede llevar a la adicción». «Activa el circuito de recompensa a nivel cerebral, como lo hacen las drogas o cualquier sustancia que nos dé placer. Ese circuito de recompensa favorece esa capacidad adictiva y su consumidor necesita cada vez imágenes más fuertes. Se genera un hábito que dificulta vivir un sexualidad saludable», añadió.

Pero, para estos casos, también quiso lanzar un «mensaje de esperanza», porque las personas que tengan un problema de este tipo, con un consumo perjudicial de estos materiales, «pueden pedir ayuda y volver a tener una sexualidad saludable».

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