• Daniel Rama

Cómo ayudar a mis hijos a superar nuestra separación matrimonial


El psicólogo Daniel Rama publica este artículo para europapress.

Somos Alberto y Sandra. Tenemos dos hijos y nos acabamos de separar. ¿Nos puedes dar algún consejo? Así comenzaba una sesión en mi consulta hace unas semanas.

España es uno de los países con mayor tasa de divorcios del mundo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2014 se produjeron 105.893 disoluciones de matrimonios (entre separaciones, nulidades y divorcios), de las cuales la mitad tenían hijos menores de edad a su cargo.

La separación es una crisis de transición que afecta al ciclo vital de cada uno de los miembros de la familia y cuyo resultado suele definir una realidad familiar más compleja y no necesariamente más perjudicial.

Suele ser un proceso bastante complicado, especialmente si se tienen hijos e hijas. Las consultas de padres separados como Alberto y Sandra a psicólogos y mediadores familiares son cada vez más frecuentes.

Esta preocupación puede considerarse como buen síntoma de la preocupación de padres y madres por el bienestar de sus hijos y de sí mismos y de su interés por prevenir posibles consecuencias negativas de la separación.

Para ello, es importante que ambos padres entiendan que dejan de ser cónyuges, no padres. Los hijos siguen necesitando a los dos. La nueva situación familiar trae consigo una serie de retos y reestructuraciones que tienen que enfrentar y el desafío de los progenitores está en restablecer el funcionamiento económico, social y parental. Los hijos, por su parte, tendrán que redefinir su contacto con ambos padres.

En este vídeo que muestra la carta que escribe un hijo a sus padres que están en pleno proceso de separación, podemos leer: "Queridos mamá y papá, sé que estáis sufriendo, yo también. Mi corazón se rompe cada vez que tengo que renunciar a uno de vosotros. Sin vosotros y sin vuestra protección, estoy sin escudos frente al mundo". La figura del hijo es algo que hay que proteger a toda costa.

Los que se separan son los padres y madres, "los hijos y las hijas no se divorcian". Por tanto, ellos, niños y adolescentes chicos y chicas, no tienen por qué perder la relación con ninguno de los dos progenitores.

Los hijos siguen necesitando a ambos padres como figuras de referencia. No es lo recomendable privar a un hijo de la relación con su progenitor por un conflicto en la pareja. Los hijos no necesitan padres perfectos, sino unos padres con los que compartir su desarrollo.

¿CUÁNDO EXPRESAR LA SEPARACIÓN A LOS HIJOS?

En un momento que haya tiempo y espacio para el diálogo, sin prisas. Animando para que los hijos expresen sus pensamientos y sentimientos.

¿CÓMO EXPRESAR LA SEPARACIÓN A LOS HIJOS?

Una de las decisiones que más preocupan a los padres y madres en proceso de separación es cómo comunicárselo a sus hijos para causarles el menor impacto posible

1.- La presencia conjunta de ambos progenitores es necesaria para que los hijos se sientan seguros. Necesitan el afecto de los dos.

2.- Es recomendable comentarles que la separación es una decisión del padre y de la madre, aunque sea tomada por una de las partes. Así evitamos que culpen a uno de los dos y sus consecuentes reproches

3.- Después de esa conversación, es necesario que volváis a hablar cuándo ellos quieran y tantas veces como sea necesario para resolver dudas y miedos

4.- No generar falsas esperanzas. Conviene decir que es una decisión muy meditada y que todos saldréis beneficiados.

5.- Intentar comunicarlo sin mucha emotividad para no preocuparles aún más

6.- Presentar la situación lo más real posible. No de una forma irreal, en la que no va a haber problemas y todos vais a ser felices desde el principio

7.- Comentar los cambios que se van a producir para que, de esta forma, vayan preparándose y pueda asumirlo con mayor facilidad. Comunicarle con quién vivirá, dónde y cómo se relacionará con el padre o con la madre que se vaya de casa.. Tomando por ejemplo el caso de que sea el padre el que sale del domicilio familiar:

“Vas a seguir viviendo aquí con tu madre y podrás ver a tu padre alguna tarde entre semana y un fin de semana de cada dos. Lo que cambia es que tu padre ya no va a vivir en casa. Al principio nos costará un poco a todos, ya que tendremos nuevas maneras de hacer algunas cosas, pero te vamos a seguir queriendo igual, vamos a seguir siendo tus padres, y poco a poco todos nos iremos adaptando a la nueva situación”.

FACTORES QUE DIFICULTAN LA ADAPTACIÓN DE LOS HIJOS:


1.- La situación más negativa con la que se pueden encontrar los niños y niñas tras la separación es la “pérdida percibida” de uno de los progenitores. Bien por ausencia, bien porque la relación, sobre todo en los aspectos emocionales (amor, comprensión, cariño, apoyo...), se “enfríe” o se estropee.

2.- Los mensajes negativos de uno de los progenitores contra el otro escuchados por los hijos.

3.- Privar a los hijos del trato frecuente y afectuoso con su padre o madre. La visita es tanto un derecho del padre/madre como de los hijos.

4.- La pérdida de relaciones importantes para los hijos (abuelos, tíos, primos, amigos...) de la otra parte familiar.

5.- Disputas o conflictos legales entre los padres: ‘Cuando la guerra no termina’: Hay que intentar dar la menor información de la separación (procesos judiciales, problemas económicos, etc.) a los hijos, ya que seguramente no estén preparados para asimilarla.

6.- Utilizar a los hijos como intermediarios: Mediante pequeños “chantajes”, amenazas encubiertas, reproches continuados y preguntas insistentes sobre la vida de su padre/madre, convirtiendo al hijo en la figura de "vigilante". Esto, por el bien de los hijos, hay que evitarlo.

7.- Mostrar a los hijos las emociones negativas contra su padre/madre: Aunque la comunicación emocional es muy importante en nuestras vidas, en los procesos de separación hay que intentar evitar estas para influenciar a los hijos lo menos posible.

8.- Que los hijos adopten un rol que no les corresponde: Es bueno ayudarles a situarse como hijo. Tu hijo no es tu marido, tu mujer, tu confidente o tu amigo. `Los niños, niños son, y no es bueno que jueguen a ser mayores.

9.- Cuando te encuentres mal, busca otras vías de escape (actividades de ocio, deporte, etc.) y otras personas con las que comentar los problemas relacionados con la separación (compañeros de trabajo, amigos, o incluso un terapeuta si lo estimas necesario).

10.- Organizar actividades con los hijos durante el periodo en que el otro progenitor debe ejercer de visita. De esta manera les ponemos “entre la espada y la pared” al tener que decidir por uno de los planes, que al fin y al cabo es decidir entre uno de sus padres.

11.- Excesivos cambios de lugares habituales como cambios de centro educativo, actividades extraescolares o deportivas. En este proceso de cambio es bueno intentar proporcionar a los hijos la mayor estabilidad posible.

12.- Reprochar comentarios positivos de los hijos de la estancia con el otro progenitor.

13.- Comentar sentimientos y emociones negativas relacionadas con el otro progenitor. Comentarle a tu hijo sentimientos de tristeza, miedo, rabia o euforia y alegría por la separación.

14.- Utilizar el “chantaje emocional” para que los hijos manifiesten querer vivir con uno de los progenitores.

15.- Conductas sobreprotectoras, justificantes y permisivas sobre los hijos de comportamientos que no serían tolerados antes de la separación.

Si se dan varios de estos factores, es posible que se esté produciendo el llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP). Es un proceso que consiste en provocar que un hijo odie a uno de sus padres sin que tenga justificación objetiva.

FACTORES QUE FACILITAN LA ADAPTACIÓN PSICOLÓGICA DE LOS HIJOS:

1.- Lo que más ayuda a los niños y niñas a adaptarse a la nueva situación es la ausencia de conflictos entre el padre y la madre. Aunque es normal que los haya, es importante mantener a los hijos al margen.

2.- Mostrar una imagen “limpia” del ex cónyuge, transmitiendo a los hijos mensajes positivos o neutros sobre el padre o la madre.

3.- Valorar las muestras de afecto del niño hacia su padre/madre, favorecerá actitudes de respeto en vuestro hijo.

4.- Cuánto más tiempo, mejor. En la mayoría de los casos, el contacto no se limita a visitar al niño, sino que implica la posibilidad de pasar un tiempo personal e íntimo con él.

5.- Dar prioridad a la convivencia de los hermanos: Los hermanos tienen derecho a vivir y crecer juntos. El vínculo filial resulta sumamente importante. Sólo a partir de la adolescencia avanzada, y siempre si es por decisión de ellos, es aconsejable que los hermanos vivan separados.

6.- Facilitar la comunicación de vuestros hijos con su padre/madre: no ocultar el correo y paquetes enviados a los hijos y no "olvidarse" de avisar al ex cónyuge de citas importantes de su hijo.

7.- Mantener, en la medida de lo posible, las mismas actividades de los hijos (asistencia al mismo centro educativo, las mismas actividades extraescolares y deportivas, grupo de amigos, etc.), intentando que los cambios sean los menores posibles, fomentando así su estabilidad y seguridad.

8.- En el caso de que haya nuevas parejas es mejor “ir poco a poco”. Dar espacio y tiempo a vuestros hijos para asimilarlo. No tratarle cómo si fuera otro padre o madre, ya que crea confusión y rechazo. Es recomendable que se dirija a él o ella por su nombre.

9.- Negociar y dialogar entre los padres las decisiones sobre la educación de sus hijos: es difícil pero no imposible. La negociación entre los padres para tomar conjuntamente la mayor parte de las decisiones que aparecen durante los años que dura la crianza y educación de los hijos, incluyendo los temas referentes a las normas, límites y disciplina.

Cómo dice este poema de un hijo de padres separados: “Hoy quisiera dejarles/este mensaje con cariño,/por problemas de grandes/no hagan sufrir a un niño”.

Daniel Rama Víctor

Psicólogo.

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